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Lunes, 08 Marzo 2010 12:04

La superpoblación es una elección

Paul Gerbrands en Civis Mundi de abril de 2008

 
Historia
La revolución industrial comenzó en Inglaterra alrededor de 1750. Gradualmente se expandió por el resto del mundo. En ese momento se inició una nueva época en Europa y en los Estados Unidos.
Al principio se produjo una explotación industrial de las masas, causando gran probreza y una baja expectativa de vida. Sin embargo, cambió favorablemente la situación cuando los partidos socialistas y sindicatos se esforzaron para mejorar las condiciones de vida de la clase obrera. A finales del siglo XIX mejoró la calidad de vida lentamente, se modificaron las viviendas y la calidad de la comida aumentó. La expectativa de vida creció gradualmente, conforme la atención sanitaria ascendía a un nivel superior.
En los últimos dos siglos la población mundial creció de forma explosiva. La población de los Países Bajos aumentó de 2 millones en 1800 a 10 millones en 1950 (véase los gráficos adjuntos). Puesto que un gran número de personas se trasladó a las ciudades para encontrar trabajo, se produjo la urbanización. En 1700 sólo un 2% de la población mundial vivía en ciudades, en 2000 era aproximadamente el 50%. La modernización de la economía occidental, la sociedad urbanizada y el aumento de población requerían conjuntamente una producción masiva de productos. Los empresarios podían aumentar su volumen de negocios y los consumidores tenían una elección cada vez más amplia. La escasez de las materias primas en el mercado capitalista apenas constituía un problema, porque se explotaron cada vez más las existencias coloniales en todo el mundo. Gracias a medidas de colonialismo y de imperialismo, las líneas de producción vigiladas de cerca y de todos los rincones del mundo, garantizaban una producción de todo lo necesario y todo lo consumible. Se constituyó una explotación agotadora.
 
Karl Marx
Todo el mundo parecía una fuente inagotable para satisfacer las necesidades de los imperialistas blancos. Su predominio militar y sentido de la superioridad degradaban a los vendedores de materias primas y alimentos, de piel a menudo algo más oscura, hasta convertirlos en proveedores sumisos. Los europeos incentivaban la emigración a lugares paradisíacos por razones políticas, religiosas o económicas, para lo que los colonos europeos no tenían que hacer frente a muchos obstáculos. A menudo se traducía en sufrimiento para la población autóctona de las colonias que no necesitaban a los blancos opresores. Los árboles parecían crecer hasta el cielo para Europa. El hambre ya pertenecía definitivamente al pasado. La sostenibilidad no era un problema. De todas formas Malthus escribió en 1798 ‘An Essay on the Principle of Population as It Affects the Future Improvements of Society, with Remarks on the Speculations of Mr. Godwin, M. Condorcet, and Other Writers’. Malthus argumentó que el crecimiento demográfico causaría a largo plazo una escasez de alimentos. No se le consideraba por sus advertencias, puesto que obstaculizaban el progreso. Adam Smith, considerado posteriormente el fundador de las ciencias económicas, mostró también su preocupación por el rápido desarrollo económico. En 1776 publicó su libro ‘Wealth of Nations’. Las autoridades nacionales se pelearían demasiado por el reparto de las materias primas en el mundo. Su libro cosechó más elogios. Sin embargo, hubo más reacciones ante la publicación del “Manifiesto comunista” de Karl Marx y Friedrich Engels en 1848. Cuando el entramado de la producción masiva iba a toda máquina, hacían balance de todas las consecuencias sociopolíticas de la revolución industrial.
 
Al Gore
Muchos siguen considerando a Malthus como un molesto pesimista. Los optimistas lo reafirman, puesto que el problema alimenticio parece estar bajo control. La irrigación, fertilizantes, manipulación genética y mejora de plantas, se aplican gracias a unas tecnologías ultramodernas para satisfacer las grandes necesidades de los numerosos consumidores modernos. Parece que no hay muchos problemas en el mundo con excepción de un poco de hambre en algunas regiones. Muchos científicos técnicos están convencidos que la persistencia del bienestar del mundo está en buenas manos. Las organizaciones ecológicas presentan a veces objeciones éticas contra cuestiones como la fitogenética. No obstante, tanto los científicos técnicos como los activistas ecologistas están estancados en la filosofía occidental donde el crecimiento equivale al progreso. Por eso buscan, casi automáticamente, soluciones dentro del modelo de crecimiento económico. No logran encontrar soluciones fundamentales fuera de dicho régimen de crecimiento y eliminar la escasez de alimentos, sin parar fundamentalmente la explotación agotadora actual de la tierra.
Incluso Al Gore intenta sólo reducir la contaminación causada por el progreso, negándose por motivos electorales a plantear cuestiones como el crecimiento demográfico y el aumento de la prosperidad. Su historia impresiona, pero no nos lleva a una solución sostenible de la escasez de alimentos y el problema del medio ambiente. La Unión Europea incluso ha elegido implantar cultivos que permiten producir energía. El hecho de que esto pueda causar más hambre si cabe a los más pobres de la tierra, debido al aumento del precio de los alimentos, no parece de gran importancia.
 
Capitalismo moderno
El capitalismo ha ganado terreno a pasos agigantados en todo el mundo desde el colapso de la alternativa comunista. En los antiguos países comunistas la llamada de la libertad personal parece haberse superado. La Unión Europea (UE) ha copiado el sistema de libre comercio americano. El crecimiento económico, la producción masiva y el consumo excesivo determinan el panorama mundial. Incluso en los rincones más pobres del mundo se propagan nuestros ideales como la solución de todos los problemas económicos. Los antiglobalistas parecen ser los únicos que se oponen. Mientras tanto, 16 millones de holandeses utilizan la misma cantidad de agua potable, alimentos y energía que 185 millones de personas en Bangladesh. La ventaja occidental parece intocable. Las convenciones comerciales como la de Lomé en 1975 hasta los alegatos más recientes para créditos de pequeñas empresas en países en vías de desarrollo, sólo resultan como pequeños intentos ante el predominio occidental. En este escenario la población de crecimiento ilimitado en los países en vías de desarrollo espera con ansiedad poder alcanzar la prosperidad al mismo nivel que el mundo occidental. El rápido crecimiento demográfico en esos países y la industrialización emergente de países como China y la India requieren aúm más materias primas para producir energía, alimentos de alta calidad y agua potable limpia. La tierra está haciendo horas extra. Desde la Segunda Guerra Mundial los europeos son más conscientes de su papel contaminador y explotador en el mundo. Su caridad generosa queda bien, pero continúan anhelando su propia prosperidad y comodidad. Las olas de inmigración después de la Segunda Guerra Mundial eran a menudo la consecuencia de que los empleados holandeses se negaran a hacer el trabajo sucio. Actualmente se privan incluso a los países en vías de desarrollo de su propio personal bien formado para garantizar nuestro crecimiento económico. Cabe preguntar si con esta actitud podemos realmente pretender lograr una prosperidad sostenible a nivel europeo, con alimentos de calidad y suficiente energía para todos los ciudadanos del mundo.
 
Huella ecológica
Puesto que 16 millones de holandeses no disponen de suficiente tierra fertil para su propia producción de alimentos, deben recurrir al hemisfero meridional. Ahí tampoco está toda la tierra disponible y adecuada para la agricultura y la ganadería. En toda la tierra hay aproximadamente 14,5 mil millones de hectáreas de tierra y 36 mil millones de hectáreas de mar. Si quitamos los mantos de hielo, los desiertos, regiones semiáridas y tierra infertil o en barbecho, quedan aproximadamente nueve mil millones de hectáreas de tierra para viviendas u otro uso por el hombre. Si dividimos la superficie total disponible y productiva entre la población actual de más de seis mil millones de personas, se obtiene un resultado de 1,5 hectáreas de tierra fertil por habitante. Sin embargo, con 1,5 hectáreas un occidental no puede hacer mucho, si tiene que vivir años y años de forma sostenible. Es imposible con 16 millones de personas en los Países Bajos. La cantidad actual de hectáreas ocupada por cada habitante de los Países Bajos para su consumo total, asciende a aproximadamente 4,8 ha. Es mucho más de las 0,24 hectáreas de las que dispone un holandés dentro de las fronteras de su país, aunque sigue disponiendo de más terreno que un egipcio que sólo cuenta con 0,05 hectáreas. Es bastante menos que las 32.000 hectáreas de las que dispone un canadiense dentro de su país. La creciente demanda de alimentos en el mercado mundial, la transición hacia biocombustibles, la desertificación y las malas cosechas influyen desfavorablemente en el precio de los alimentos. A largo plazo se suman las consecuencias de la subida del nivel del agua del mar. Mucha tierra fértil de los deltas y llanuras se salificarán y se perderán para la producción de alimentos. En septiembre de 2007 el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas consideró reducir las raciones para los campos de refugiados por falta de alimentos.
 
Consumir menos
Para la mitad de la población mundial actual de más de seis mil millones de personas la lucha contra el hambre y la desnutrición representa una parte importante de sus preocupaciones diarias. La riqueza y la prosperidad ya no son alcanzables en absoluto. Para finales de este siglo, habrá once mil millones de personas, según las Naciones Unidas. En mi opinión, generará más migración y después una revolución mundial proletaria por los descontentos en la tierra. Sólo en caso de implantarse un modo de vida totalmente austero y vegetariano como los monjes en Nepal, la tierra podrá alimentar de forma sostenible y con muchas dificultades a once mil millones de personas. Se deberá prescindir de cualquier forma de lujo. Sin embargo, si se mantienen las costumbres costosas actuales de alimentación y de vida como en la Unión Europea y los Estados Unidos, se podrá alimentar a sólo tres o cuatro mil millones de personas de forma sostenible. El factor de energía desempeña un papel muy importante en la lucha para mantener el estándar de vida actual en el occidente rico. Por ahora no hay nada sostenible a la vista, puesto que en el occidente rico se gastaron los combustibles fósiles en doscientos años y mientras la tierra necesitó mil millones de años para formarlos. Conforme la energía comienza a cobrar cada vez más importancia en el tercer mundo para aumentar el estándar de vida, el precio de un barril de petroleo probablemente alcanzará los 300 dólares dentro de algunos años. Esto induce a aumentar la producción de la energía nuclear. Si algunos holandeses desean apuntarse a un reparto equitativo de los alimentos y de la energía en el mundo, deberán conformarse en el futuro con la media de un ciudadano mundial. Para los sindicatos, defensores de los derechos de los trabajadores y de los consumidores, esto puede constituir una tarea más sensata que la convocatoria de una huelga general en caso de una pérdida mínima de bienestar.
 
Presión demográfica óptima
Una reducción de la prosperidad no es pensable en los mimados Países Bajos. La única opción sería la reducción de la presión demográfica actual. En caso de una restricción de la cantidad actual de habitantes de 485 personas por km2 a 79 por km2, se mantendría la huella ecológica actual de 4,8 sin afectar el nivel actual de bienestar. La cantidad correspondiente de habitantes, ecológicamente responsable, para los Países Bajos en esta situación se estima en 2,7 millones de personas. En la tabla adjunta se indica para cada país de la UE la cantidad sostenible de habitantes. Se supone que en caso de un número reducido de habitantes en la UE, se podrían utilizar todos los recursos disponibles de forma sostenible sin trasladar las cargas al resto del mundo. La huella de cada país de la UE y de la UE en su totalidad no puede ser mayor que lo necesario para mantener intactos los recursos actuales. Sin embargo, puesto que las personas consumen los recursos de todo el mundo a través del comercio, la huella de la Unión Europea se calcula en esta tabla basándose en los recursos de todo el planeta. No se adjunta una tabla separada. Es evidente que existen grandes diferencias entre los países en cuanto a la capacidad productiva actual y el consumo actual. Por lo tanto, el concepto de hectárea en la tabla es una media ponderada de la superficie productiva de todas las tierras productivas en el mundo. Se incluyen también las pesqueras. Esta tabla es meramente informativa, invitando a continuar con el debate.
 
¿Un mundo realmente equitativo?
Los empleados y sus partidos políticos y los sindicatos se inspiraron en Marx. El aumento de los salarios, menos explotación, horarios reducidos, nacionalizaciones, autonomía de los obreros, prestaciones sociales e incluso reparto del incremento del capital eran los escalones en el camino hacia una utopía socialista. Nadie se preguntaba en esos ámbitos si era posible un mundo equitativo para un número de habitantes de crecimiento ilimitado, que imponía cada vez más exigencias a la prosperidad. La lucha contra el desempleo y un salario superior continúan siendo las mayores prioridades. El partido político que ponía estos dos conceptos en duda por motivos ecológicos, se consideraba inmediatamente antihumanitario. Un reparto equitativo de los beneficios y riquezas se sigue considerando como la clave para la solución de problemas como la pobreza y el hambre en el mundo. Se evita sistemáticamente que se ponga en duda la economía de mercado, la sociedad del consumo y la superpoblación. Ningún partido político está dispuesto a plantearse seriamente el problema de la sostenibilidad cuestionando el crecimiento económico. Por ejemplo, el partido CDA afirmó que cerrando una parte del mar del Norte con diques, podría resolver los problemas de espacio, naturaleza y medio ambiente. Sin embargo, esto se traduce en una prórroga de los problemas ecológicos actuales. Se marginan los problemas. En cuanto al club de Roma, que indicó en 1972 en ‘Fronteras al crecimiento’ su preocupación con respecto a la escasez de materias primas en el mundo, mira hacia el futuro con una cierta tranquilidad, puesto que la profecía nefasta no se cumplió.
Los dictadores se presentaron en el siglo pasado como los profetas de la salvación, comunistas y fascistas. Para ellos la masa no podía ser suficientemente grande. Los súbditos eran carne de cañón y mano de obra. En un mundo con aún más personas hambrientas y pobres, los sistemas totalitarios son opciones aún más peligrosas, igual que sus competidores religiosos. Nunca han podido dar forma a su mensaje de salvación en todo el mundo. Los descendientes de todos estos pobres infelices en Europa y América siguieron el ejemplo de sus superiores, convirtiéndose en dos siglos en derrochadores egocéntricos, insatisfechos y exigentes. China seguirá. Gracias a estos procesos de emancipación, toda la enseñanza y las leyes sociales el ejército de saqueadores humanos continúa creciendo en todo el mundo. La mayoría de estos consumidores sigue considerando como el máximo ideal tener una descendencia bendecida con más prosperidad para todo el mundo. Para conseguir dicho ideal, los sueldos y las prestaciones para la familia, siguen creciendo con regularidad en Europa, desde hace varias generaciones. La pobreza actual y el desempleo son sólo un derivado del mundo superpoblado, donde epidemias y guerras ya no alteran el equilibrio natural.
 
Lucha contra los síntomas
La idea moderna del progreso nos mueve. Se da de lado a los que solicitan una reducción económica.  Como el conductor que arriesga la vida no parando ante un semáforo en rojo, para poder mantener la marcha. De la misma manera no queremos parar la economía, sino desacelerarla temporalmente. La única concesión permitida es la búsqueda de un remedio para la contaminación causada por la prosperidad, puesto que depende de ello la continuidad de nuestro bienestar. El protocolo de Kioto no es nada más que un pretexto. La sostenibilidad sigue estando subordinada al crecimiento. Incluso tiene mayor prioridad que la libertad del individuo. Es interesante ver cómo en el gobierno se ignora el tema de la superpoblación. Sin embargo, en los Países Bajos se toman y se proponen varias medidas para, al menos, luchar contra los síntomas de la superpoblación. Algunos ejemplos son: la construcción de rascacielos, metros y ponederos en hilera, criaderos de cerdos, el escalonamiento de las vacaciones, la colocación de parquímetros, la integración de carriles para las horas punta. Son todas medidas implantadas como una reacción ante una densidad demográfica excesiva. Según el partido CDA no hay demasiadas personas sino insuficientes tierras. Según ellos se deben construir más diques. Por ahora los planes de nuevas exploraciones imperialistas o coloniales, esta vez probablemente a otros planetas, tiene la preferencia ante una política demográfica mundial.
 
¡Ya no hay escapatoria!
En el siglo XXI toda la atención está dirigida hacia una expansión mundial de la democracia como panacea política. Los países con una larga historia parlamentaria demuestran que los partidos políticos prefieren luchar entre sí en su propio beneficio para conseguir el apoyo de los votantes. La trampa de los políticos en su competición con sus oponentes políticos, son las bellas promesas de más bienestar sin presupuesto fijo. Emitir un mensaje desagradable sobre la reducción del bienestar es cometer suicido político. Las verdaderas medidas ecológicas se hacen esperar, puesto que no cuentan con el apoyo necesario de la mayoría de los votantes. La libre elección de tener hijos es un derecho intocable. La política china de un solo hijo, nos resulta una costumbre salvaje, porque somos demasiado individualista. Es interesante que las personas estén dispuestas a sacrificar sus libertades ante los terroristas que amenazan su bienestar, pero son más reacios para hacer sacrificios al compartir la prosperidad en paz. La democracia está a la merced de los intereses. El debate en el parlamento deja de ser un debate cuando la mayoría parlamentaria fortuita tiene razón a priori a causa de una cantidad algo superior de escaños. Se parece un poco al conductor que conduce casualmente un poco más rápido y tiene derecho de paso. La democracia se está convirtiendo cada vez más en un recurso para mantener los derechos adquiridos. Es una muestra de sentido común con respecto a los convencimientos cotidianos sin pensar en una sociedad sostenible a largo plazo. En el pasado las sociedades siempre encontraban diferentes soluciones para sus problemas. Se pueden ver reflejadas en las estructuras e instituciones que permiten su buen funcionamiento, pero a largo plazo llegan a ser autónomas, convirtiéndose en tabús intocables. El hombre se hace prisionero de sus propias creaciones y de sus propias tradiciones. De este modo el crecimiento económico era en su día una solución para la lucha contra la pobreza. Las prestaciones familiares servían para dar una oportunidad de educación a los niños pobres. Las obras del plan Delta tenían que retener el mar. Sin embargo, los políticos ahora se niegan a reconocer que las soluciones brillantes de entonces, no sean adecuadas para nuestros problemas actuales. La dirección con piloto automático es una consecuencia de las prisas, la falta de interés, estupidez, miedo o ansia de poder. De este modo se presentan continuamente soluciones ficticias como si fueran soluciones verdaderas. Por parte de nuestros políticos elitistas no se ofrecen justificaciones fundamentadas. Sólo se quedan en un uso más eficiente del espacio, ciudades en el mar, escalonamiento de las vacaciones, aumento de los diques, parquímetros, peaje electrónico y rascacielos. Esas medidas sólo nos seducen, dejando de lado las opciones fundamentales. Los hombros más fuertes deberán llevar las cargas más pesadas. No obstante, si consideramos la trayectoria actual, esta solución tampoco resulta sostenible. La única opción que nos queda es no ignorar las soluciones fundamentales.
ANEXO CON TABLA
 
La relación entre la huella ecológica y la densidad demográfica en los países de la Unión Europea
1.
País
2.
Huella
actual
3.
Huella
sostenible

4.
Densidad
demográfica
actual

5.
Densidad
demográfica
sostenible
6.
Población
actual
7.
Población
sostenible
8.
Superficie
(x 1000 km²)
Bélgica/ Luxemburgo
6.72
1.13
326
55
10,4
1,7
34
Dinamarca
6.58
3.24
125
62
5,4
2,7
43
Alemania
4.71
1.74
231
85
82,5
30,5
357
Estonia
4.94
4.15
30
25
1,4
1,2
45
Finlandia
8.42
8.61
22
22
8,9
9,1
305
Francia
5.26
2.88
110
60
59,6
32,6
544
Grecia
5.09
2.34
84
39
11,0
5,1
132
Hungría
3.08
1.75
109
62
10,1
5,7
93
Irlanda
5.33
6.14
56
65
4,0
4,6
70
Italia
3.84
1.18
190
58
57,3
17,6
301
Letonia
3.43
3.02
36
32
2,3
2,0
64
Lituania
3.07
3.02
53
52
3,5
3,4
65
Holanda
4.81
0.79
478
79
16,2
2,7
34
Austria
4.73
2.78
96
56
8,1
4,8
84
Polonia
3.70
1.63
122
54
38,2
16,8
312
Portugal
4.47
1.60
113
40
10,4
3,7
92
Eslovenia
3.58
2.24
98
61
2,0
1,3
20
Eslovaquia
3.44
2.35
110
75
5,4
3,7
49
España
4.66
1.79
81
31
40,7
15,6
505
Chequia
4.82
2.32
129
62
10,2
4,9
79
Reino Unido
5.35
1.64
243
74
59,3
18,2
244
Suecia
6.73
7.34
22
24
8,9
9,7
411
 
 
 
 
 
 
 
 
Unión Europea
 
 
117
51
455,8
197,6
3883
 
Fuente: Living Planet Report, WWF, Suiza. 2002.
 
Aclaraciones de la tabla:

No había datos disponibles para Malta y Chipre.
 
Las medias de 117 y 51 en la parte inferior de las columnas de densidad demográfica se calcularon basándose en la superficie total de 3,883 millones de kilómetros cuadrados. Se denomina una media ponderada.
 
En la columna 2 con la huella actual se indica la cantidad de hectáreas que ocupa un habitante en el país correspondiente para su consumo real. Parece haber una relación significativa entre el bienestar y el consumo. Lo que no queda claro en la tabla, es el hecho de que algunos países tengan más posibilidades para mantener su propio consumo que otros países. Además, los países se distinguen entre sí por la cantidad y calidad de tierras de cultivo, suelo forestal, pesqueras, etcetera.
 
En la columna 3 con la huella sostenible, se indica la cantidad de hectáreas por persona, para la que se puede mantener el tamaño de la población actual sin tener que mermar el capital de la tierra y las fuentes de vida. En caso de países como Finlandia, Irlanda y Lituania la diferencia entre la huella actual y la huella sostenible es pequeña. Se trata de países con una población pequeña y una gran superficie, que es, además, de buena calidad.
 
En la columna 4 con la densidad demográfica actual (cantidad de habitantes por km2) se incluyen los datos del tamaño de la población el 1 de enero de 2003. Se recogieron los datos de la publicación de Hechos y cifras importantes de la Unión Europea. 2004.
 
En la columna 5 con la densidad demográfica sostenible (cantidad de habitantes por km2) se incluyen los datos calculados basándose en las cifras de la columna de la huella sostenible.
 
En la columna 6 con la cantidad actual de la población (en millones) se incluyen los datos del tamaño de la población al 1 de enero de 2003. Se recogieron los datos de la publicación de Hechos y cifras importantes de la Unión Europea. 2004.
 
Sobre la columna 7,
En la columna 7 con la cantidad sostenible de la población (en millones) se incluyen los datos recogidos basándose en los datos de la huella duradera y de la densidad demográfica sostenible.
 
Premisas del informe de “Living Planet Report’
El ‘Living Planet Report’ es un proyecto a largo plazo que se desarrolla bajo la dirección de la WWF (World Wildlife Fund) International. Es una organización con cinco millones de donantes y está operativa en 90 países. La WWF tiene como misión el poner freno a la decadencia del medio ambiente del planeta y construir una sociedad sostenible para el hombre y la naturaleza. Los objetivos importantes a alcanzar son el mantenimiento de la diversidad ecológica del planeta, el mantenimiento de los recursos naturales renovables y la limitación de la contaminación y del despilfarro. Los datos del informe se recogieron en colaboración con organizaciones como la FAO, el IPCC, la International Energy Agency (IEA), la Comisión Europea y el IVEM en Groninga. Matthis Wackernagel colaboró en los cálculos de la huella, el texto de los escenarios y las opciones políticias.
 
¿Cómo se calcula la huella?
La huella de un país indica la superficie requerida para producir todo lo necesario para un país en cuanto a alimentos, materias primas, energía, etcetera. Es como si fuera la parte del mundo necesaria para el consumo del país. La huella del país es una suma de componentes. Los componentes son los siguientes: tierra de cultivo, tierra de pastos, suelo forestal, pesquera, energía y superficie construida. La suma de estas huellas parciales determina la huella ecológica total.
 

[Traducción de ejes: aantal Nederlanders=cantidad de holandeses; aantal wereldburgers=cantidad de ciudadanos del mundo; tijdrekening=tiempo; in miljoenen = en millones; in miljarden personen = en mil millones de personas]

World population