Overpopulation Awareness is the website of Fundación El Club de los Diez Millones

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Martes, 14 Septiembre 2010 17:54

La sociedad multicultural como ficción

La sociedad multicultural es una contradictio in terminis. Se supone fácilmente que las uniones de culturas conducen hacia una síntesis.
A pesar de las buenas apariencias el término “multicultural” representa a menudo una fuente de tensiones y conflictos. Una sociedad multiétnica parece posible, dentro de una cultura que la engloba: la unidad cultural en medio de una variedad de orígenes.
 
Parte I    Estado general
 
1. Breve descripción del estado de la cuestión
La fundación del Club de Diez Millones se pone como objetivo: el mantenimiento y mejora de la calidad de vida para todos los habitantes legales de los Países Bajos. Considera la superpoblación creciente en el mundo y en el propio país como la mayor amenaza para la calidad de vida del hombre y para la supervivencia de las demás especies. Como primer paso pretende proporcionar un amplio proceso de concienciación social.
Cada vez se llena más el país, limitando gradualmente la libertad personal. En parte por ese motivo el índice de criminalidad y agresividad va en aumento. Por esta razón, se producen unos sentimientos de inseguridad e incertidumbre. Por lo tanto el objetivo principal de la Fundación es: fomentar la reducción a largo plazo de la población holandesa hasta alcanzar un número razonable. Se ha establecido provisionalmente en diez millones, puesto que era la población alrededor de 1950. En esa época los Países Bajos ya estaban superpoblados, no sólo en sentido económico, y el gobierno llevaba a cabo una política de emigración activa. Lo que opinaban las autoridades en ese momento, nos continúa pareciendo acertado. Nos podemos basar en obras muy ilustrativas. Los más conocidos eran las publicaciones de ‘Tal en Last’ (Número y Carga, 1972) y el informe de la Comisión Estatal de Muntendam (1977); las declaraciones del dr. Willem Drees, reunidos en Drees 90, Geschriften en Gesprekken (Drees 90, Escritos y Conversaciones, 1976), del prof. dr. Jan Pen (Tegenspraak (Contradicción), 1994), sobre todo su manifestación: ‘Se habla en un tono meloso cuando se hace referencia a la reproducción desenfrenada’ en www.milieudefensie.nl de sept. de 1997. Más recientes son las publicaciones de Pim Fortuyn y Pieter Lakeman (Binnen zonder kloppen (Entrar sin llamar), 1999). De una fecha previa, pero más llamativo si cabe, es el discurso anual de la reina de 1979, con la oración: ‘Nuestro país está lleno, parcialmente repleto’.
 
2. Inmigración al orden del día
En los primeros cinco años después de su constitución, la Fundación destacó en sus escritos temas como la capacidad ecológica, el bienestar del hombre y de los animales, nacimientos y envejecimiento. Con respecto a la inmigración se mostró reservada, siendo en parte una consecuencia del tabú social que envuelve este fenómeno. Basándose en su finalidad, la Fundación se vio obligada a plantear la cuestión de la inmigración de forma explícita, debido a la importante carga ejercida sobre la presión de la población en el país. Cada país es responsable de su exceso de población, no debiéndose transferir a otros países. En este momento la población de los Países Bajos continúa creciendo. Entretanto el excedente de inmigración y de natalidad aporta casi la misma cantidad en el crecimiento de la población. El efecto de la inmigración es de hecho mayor de lo que indican las cifras, porque en la cantidad de nacimientos en los Países Bajos, se incluyen los hijos de inmigrantes. El índice de natalidad de la población autóctona holandesa ha disminuido a menos del “nivel de sustitución” de 2,1 hijos por mujer (es la cifra oficial), lo que podría llevar a una reducción de la población a largo plazo. Sin embargo, este efecto positivo se puede ver anulado por la creciente llegada de nuevos inmigrantes y sus familias relativamente más extensas.
 
Como primer paso hemos inventariado el problema. Se recoge el resultado en un folleto, llamado “Una ocupación completa, los Países Bajos y la Inmigración”. Queríamos estudiar más en detalle uno de los aspectos mencionados en dicho folleto, es decir, las consecuencias sociales para la sociedad holandesa, incluyendo como concepto central la ‘sociedad multicultural’.
 
3. Las consecuencias sociales de la inmigración
En el encabezado de nuestros escritos de Declaración de principios, Propuestas de política, así como en el folleto sobre Los Países Bajos y la inmigración la Fundación propone como punto de partida: el cuidado de la calidad de vida. La amenaza que produce la inmigración no sólo se basa en la aportación en la carga de la población, sino también en el riesgo de una perturbación seria de la sociedad.
Queda cada vez más claro que la llegada en tan breve período de tantas personas con unas culturas tan divergentes no se puede integrar de forma adecuada en nuestra sociedad. Es evidente que antes de la reciente ola de inmigración había diferentes culturas en los Países Bajos, pero siempre se trataba de personas con un origen común, principalmente europeo cristiano. Los inmigrantes terminaban finalmente dentro del estrato social propio a pesar de su traslado geográfico. La integración se producía en todos los ámbitos. En este momento la integración es prácticamente inexistente, puesto que los recién llegados no encuentran un sitio en ningún estrato social existente. En este momento ya no existen dichos estratos, produciéndose por consecuencia, una clara y “espontánea segregación racial” entre los autóctonos y los diferentes grupos de inmigrantes. La manifestación más suave de este proceso, que se puede observar en los Países Bajos en todas partes, es la actitud evasiva mutua. Se manifiesta entre otras cosas en la creación de “escuelas para negros” y “barrios para negros”.
Las posibilidades de integración se reducen gradualmente, aumentando la probabilidad de una segregación racial permanente en nuestra sociedad, conforme aumenta la cantidad de inmigrantes y la llegada de los mismos. Esto implica una fuente permanente de tensiones y conflictos, tal y como demuestran claramente los acontecimientos (véase más adelante en este folleto) en el pasado y en la actualidad.
También se puede formular de otro modo: una sociedad multicultural, o la coexistencia permanente de dos o más culturas muy divergentes dentro de la misma sociedad, es una ficción, que implica una fuente de problemas sociales.
 
4. Los Países Bajos como sociedad multicultural
Igual que otros muchos países de la Europa Occidental, los Países Bajos se desarrollaron entre 1960 y 2000 hasta convertirse en una sociedad multicultural. Hasta 1960 los Países Bajos tenían una población principalmente de personas con raíces en la antigua cultura cristiana de la Europa Occidental. Después de 1960 se produjo una importante inmigración. Gran parte de los nuevos habitantes provenían de otras partes del mundo. Su cultura está basada en otras religiones no cristianas y en otras interrelaciones sociales. Estos antecedentes diferentes conllevan distintas ideas sobre la vida, trabajo, matrimonio y el funcionamiento del gobierno. Su inmigración se realizó en las últimas décadas sin visión ni dirección: el desarrollo nos superó. No existía ninguna supervisión, causando una segregación, destinando a diferentes grupos de personas a una situación duradera sin perspectivas y de plena dependencia. La Fundación se preocupa por estos grupos (véase tabla al final) y por la llegada incesante de grandes grupos de personas de culturas desconocidas por nosotros. En esta nota queremos demostrar que se cometieron errores. Haremos sugerencias para arreglar los errores y para prevenirlos en el futuro.
 
5. Situación preocupante
En los Países Bajos el fenómeno de la inmigración va envuelto en un gran tabú, creado por los grupos de inspiración ideológica, que presentan la sociedad multicultural como un enriquecimiento, acusando a cualquier resistencia contra la inmigración, de conceptos como el “racismo” e incluso el “fascismo” . Este ambiente de tabú se suele indicar con el término de “lo políticamente correcto”, que está al orden del día en los medios e incluso en la política. Como consecuencia, las acciones políticamente racionales y el debate abierto se han paralizado desde hace un cuarto de siglo.
Lo que más preocupa es que no hay signos hasta el día de hoy, de que dicha parálisis se remediará en el futuro más cercano. Mientras la prosperidad económica actual y las relaciones políticas relativamente estables se mantienen, las tensiones se pueden encubrir de forma razonable. Sin embargo, estamos pasando los problemas a las generaciones del futuro, sin necesidad o finalidad, por lo que no estarán muy agradecidos.
 
Un aspecto francamente desagradable es el hecho de que la nueva bipartición en nuestra sociedad se produjo justo en el momento en que las discrepancias y desigualdades existentes, estaban desapareciendo rápidamente dentro de la sociedad autóctona, gracias a la introducción de la seguridad social, una mayor movilidad social (accesibilidad de los puestos superiores para personas de todos los estratos y clases), la emancipación de las mujeres, la desaparición de la estructura de estratos y las tensiones religiosas existentes.
 
6. Posición de la Fundación
La Fundación opina que la situación existente y las perspectivas, son muy preocupantes en caso de una continuación de la política actual. Se ve obligada a contribuir en la medida de lo posible a la anulación de la parálisis para crear un debate abierto al respecto. Es consciente de que se encontrará con una fuerte oposición y acusación (el campanero raramente se encuentra ante una aceptación general). Por lo tanto queremos manifestar expresamente algunas cuestiones:
  • Las tensiones interculturales anteriormente señaladas proceden de las características universales de las sociedades humanas. Son de todos los pueblos y de todos los tiempos. No es relevante en absoluto si una cultura es mejor o peor que la otra.
  • La Fundación considera la migración como un bien universal, siempre y cuando se trate de una migración bilateral. Es justo lo que falta por completo. Si los criadores de cerdos se hubieran podido establecer en el Surinam, ambos países se habrían podido beneficiar.
  • La responsabilidad de la amenaza de una perturbación social corre totalmente a cuenta de la sociedad holandesa, representada por el gobierno, que no puede ofrecer suficiente resistencia ante los grupos de presión ideológica. Los inmigrantes no tienen la culpa, puesto que simplemente aprovechan las oportunidades ofrecidas. Todo lo anterior implica que nos distanciamos de cualquier forma de racismo y discriminación.
  • Intentamos en la medida de lo posible aclarar nuestro mensaje y nuestras consideraciones. No pretendemos otra cosa que lo que hemos escrito. 
 
Parte II   La multicultura analizada de cerca
 
Todas las sociedades son multiculturales en mayor o menor grado. Las alteraciones demográficas drásticas en una sociedad pueden causar una gran inquietud y una segregación racial permanente. En esta parte se analizarán detenidamente los aspectos de la coexistencia de diferentes grupos culturales en la sociedad. Se construirá un marco histórico e internacional: ¿qué podemos aprender de las situaciones que se presentan en el resto del mundo y a lo largo de la historia? Se demostrará que los desarrollos que tienen y tendrán lugar en los Países Bajos, siguen un patrón universal humano, dejándose difícilmente guiar por ideas utópicas.
 
7. Niveles de hospitalidad en la inmigración
A la hora de recibir a los inmigrantes en un país anfitrión, se presentan varios niveles de “hospitalidad” como defensa. A veces se trata de una bienvenida ‘cordial’. Por ejemplo, los hugonotes de Francia en el siglo XVII. Buscaron y encontraron algo de su propia identidad en los Países Bajos. Otro ejemplo son los europeos, entre los cuales aproximadamente medio millón de holandeses, que emigraron a Canadá, Australia y Nueva Zelanda, cuando los Países Bajos se superpoblaron, llegando a 10 millones de habitantes. En estos casos se trataba de la emigración de personas con más o menos los mismos antecedentes culturales que el país anfitrión.
A veces se trata de la contratación. Se trasladaron obreros españoles, italianos, turcos y marroquíes para trabajar en los Países Bajos. En la importación de esclavos de África al continente americano se trataba de trabajos forzados, igual que en la deportación de los indígenas de América del Norte a las reservas.
También se da el caso de confrontaciones violentas entre los inmigrantes y los autóctonos: por ejemplo, la lucha entre los judíos y palestinos en Israel; la lucha entre los americanos blancos y los indígenas; la lucha entre ingleses y aborígenes y maorís en Australia y Nueva Zelanda. Estas últimas dos razas y los indígenas perdieron finalmente casi toda su cultura propia, extinguiéndose prácticamente.
En la República de los Países Bajos la inmigración era fluida en el siglo XVII, representando una tendencia social positiva. La cantidad de inmigrantes era relativamente grande, pero, en comparación con las cifras actuales, era más bien pequeña. Se deseaba la bienvenida a los recién llegados, que solían ser profesionales formados, adaptándose fácilmente. Con sólo dos millones de habitantes había suficiente espacio. Sin embargo, todos los que llegaron, tenían que buscarse la vida, puesto que no había ayudas sociales. Era adaptarse o perecer. La situación cambió a partir de 1970 cuando comenzaban a llegar inmigrantes menos capaces de defenderse socialmente, en grandes cantidades. En ese momento la inmigración hacia los Países Bajos se convirtió en un tema de debate y tensiones.
 
8. Diversidad en la sociedad
Dentro de una determinada sociedad se pueden distinguir las categorías demográficas de diferentes modos. A continuación incluimos algunos ejemplos:
  • Según la religión. Hindúes y musulmanes en la India. Musulmanes y cristianos en Egipto, Líbano, Ambón. Protestantes y católicos romanos en Irlanda del Norte.
  • Según posición social. Un ejemplo extremo es el sistema de castas en la India. Formas más suaves se producen en casi cualquier sociedad.
  • Según raza. Blancos y negros en los EE.UU. y en Sudáfrica. Indostaneses y criollos en el Surinam.
  • según ‘etnicidad’. Un concepto colectivo bastante difuso, haciendo hincapié en el idioma común, relación genealógica, raza o religión. A menudo muchas características coinciden. Los turcos y griegos en Chipre. Diferentes tribus en la mayoría de países africanos (por ejemplo, los hutu y tutsi en Ruanda y Burundi). Cingaleses y tamiles en Sri Lanka. Vascos en España. Flamencos y valones en Bélgica.
 
En general las formas de distinción anteriormente nombradas coinciden con las diferencias culturales.
 
9. Segregación en los barrios
Un fenómeno universal humano es la reunión en grupos con una identidad común, donde los miembros encuentran un cierto amparo. En cuanto existen diferencias culturales sustanciales entre los grupos dentro de la misma sociedad, la coexistencia en barrios multiculturales resulta difícil. La tensión aumenta conforme los diferentes grupos se distinguen claramente. A menudo acaba en una actitud de evasión para evitar los conflictos. (Informe de la Oficina de Planificación Sociocultural, 1998, hoja 260)
 
Sobre todo los polígonos industriales cuentan con obreros extranjeros, acogiendo a inmigrantes como trabajadores. Los habitantes originales se trasladan, creando un barrio de extranjeros y minorías. Las concentraciones existentes ejercen una gran fuerza de atracción sobre la siguiente generación de nuevos inmigrantes, de modo que más autóctonos se mudan. El prejuicio existente desde hace tiempo con respecto a la delincuencia, molestia por el ruido, etc. en barrios marginales se agrava. Incluso si la situación económica no empeora, el desempleo en dichos barrios permanece alto por la continua inmigración. A continuación se presentan algunos ejemplos de segregación en barrios: 
  • Guetos de judíos en muchas ciudades de Europa Oriental antes de la Segunda Guerra Mundial;
  • El barrio de ‘Chinatown’ en San Francisco (EE.UU.) y el barrio negro de Harlem en Nueva York;
  • Barrios con concentraciones de personas de las Indias Occidentales en el Bijlmer (Ámsterdam);
  • en Berlín en 1999 se nombra un determinado barrio ‘Istanbul am Spree’.
 
En este barrio se desarrolló un microcosmos turco, con una comunidad de subsistencia autónoma de unos cientos de miles de personas con sus propias tiendas y todo tipo de actividades. Sólo se puede sintonizar la radio y televisión turcas. Por su orientación hacia su propio grupo, la tercera generación de turcos habla peor el alemán que la segunda generación. Sólo se habla alemán en el colegio. Dichos desarrollos no deseados son también inminentes en los Países Bajos. Algo similar está pasando en el barrio de Rótterdam llamado Delfshaven (véase el periódico de Volkskrant del 22 de enero de 2000, página 6). El enfoque multicultural holandés poco acertado, es decir, la introducción de una enseñanza no neerlandófona ha causado que la comunidad turca en los Países Bajos funcione peor que ninguna otra comunidad turca de Europa Occidental.
 
Gracias a la actitud de evasión similar a los barrios de segregación, se crean en las diferentes ciudades las correspondientes “escuelas de negros” con estudiantes principalmente extranjeros. Es una expresión de una evasión escrupulosa. En cuanto la cantidad de alumnos y profesores extranjeros en una escuela constituye un porcentaje importante, los alumnos autóctonos comienzan a evitar la escuela, convirtiéndose el alumnado de la escuela en un conjunto extranjero rápidamente. El 6% de las escuelas primarias holandesas son un 50% extranjeras. En las grandes ciudades el 41% de las escuelas primarias holandesas son al menos un 60% extranjeras (Informe Oficina Central de Estadística, 1997, pág. 252).
 
10. El nuevo apartheid
Cabe cuestionarse si las minorías se quieren integrar realmente. Como se puede esperar, se produce cada vez más una segregación en nuestra sociedad. El mecanismo de la creación de escuelas y barrios para negros se nombró anteriormente. Dos citas del Informe de la Oficina de Planificación Sociocultural de 1998 son significativas:
  • pág. 244: ‘Cuando las minorías ocupan casi un tercio de la población de una ciudad, casi convirtiéndose en una mayoría, la separación o la integración ya no es la cuestión. La formación de guetos es inminente. En 1997 se registraron los siguientes porcentajes de minorías en determinados barrios: en Ámsterdam el 32 %, en Rótterdam el 31%, en La Haya el 27%, en Utrecht el 21%.’
  • pág. 271: ‘En lugar de una integración con éxito, se puede observar una sociedad desintegrándose paulatinamente con minorías desarrollándose por separado y situaciones indignas de personas humanas en centros de refugiados. El mercado laboral holandés no puede seguir absorbiendo a los inmigrantes entrantes, salvo en tiempos de alta coyuntura y si se continúa creyendo firmemente en el crecimiento económico. En caso de una baja coyuntura la frustración social no contribuirá a la integración de los inmigrantes. La continua inmigración y ampliación del elemento extranjero en la sociedad holandesa convertirán en algo irreversible al aislamiento cultural de los extranjeros en la parte inferior de la sociedad estratificada. En las grandes ciudades ya es relativamente el caso’.
 
El nuevo apartheid se traduce en un alto desempleo y en una cultura de pobreza en los barrios de inmigrantes. Estas últimas dos consecuencias aceleran a continuación el paso hacia la delincuencia. A pesar del enorme esfuerzo de la enseñanza holandesa y del mercado laboral para la integración de las minorías, no se consiguen resultados por la continua afluencia de nuevos inmigrantes. Como indica el dicho popular: arar en el mar. Parece una competición entre la inmigración y la integración. La posibilidad de una integración con éxito disminuye gradualmente, conforme aumenta la inmigración y crece la población. Esto se debe evitar. No estamos solos, tal y como lo demuestran los artículos y libros en el presente y en el pasado (véase la lista de literatura).
 
El fracaso de la integración se analizó y se describió en el periódico NRC del 29 de enero de 2000 por el publicista Paul Scheffer en su artículo ‘El drama multicultural’. Este artículo causó tal revuelo que se convirtió en un tema de debate en la cámara, lo que no llevó a un verdadero progreso en la mejora de la política de extranjería.
 
La sociedad se puede comparar con un ecosistema. Si se perturba el equilibrio existente, se puede producir una situación explosiva. Se trata de una mezcla socialmente volátil.
 
11. Cambio en la actitud de la mayoría
A lo largo de la historia e incluso ahora, los holandeses siempre han sido un pueblo hospitalario y tolerante ante los inmigrantes. Hay muchos ejemplos, como los hugonotes que huían de la persecución en Francia, los cientos de miles de belgas que evadían la violencia de la Primera Guerra Mundial en su país, así como numerosos húngaros, chilenos y otros paisanos que en las décadas más recientes tuvieron que abandonar su país. Los primeros grupos de obreros extranjeros en nuestro país, después de la Segunda Guerra Mundial, entre otros, italianos y españoles, eran bienvenidos, volviendo a su país después del transcurso del tiempo o integrándose en nuestro país.
Desafortunadamente podemos ver ahora un grupo cada vez más grande de holandeses que adoptan una posición negativa ante la inmigración y los inmigrantes. Puede variar desde la actitud de evasión anteriormente mencionada (no querer tener nada que ver con ellos) hasta una oposición activa, con discriminación y agresión. Las razones para ello se pueden encontrar en primer lugar en las cantidades y en la dudosa motivación con la que los inmigrantes llegan a nuestro país. Es lógico que uno pregunte por el sentido y la finalidad de la inmigración. A nivel emocional se crea una tendencia de asociar todo tipo de problemas sociales como la delincuencia y el abuso de las ayudas o prestaciones, unilateralmente con determinados grupos de inmigrantes. A continuación incluimos una lista de una serie de factores que causan las tendencias anteriormente mencionadas: 
  • las enormes cantidades de inmigrantes impiden una integración con éxito.
  • la dudosa motivación por la que el gobierno permite la entrada de numerosos inmigrantes en nuestro país. El gobierno admitió públicamente que a menudo se hacen declaraciones falsas para conseguir un permiso de residencia, sin que le pongan remedio.
  • la falta de interés holandés en la entrada de inmigrantes. Según el escritor Pieter Lakeman nos supone un gasto de 13 mil millones de florines al año.
  • los inmigrantes entran en un país, donde la superpoblación es un problema reconocido desde hace décadas, pero no se reconoce oficialmente; su llegada aleja aún más el fin del crecimiento demográfico, desmotivando a los holandeses para limitar la natalidad. Además, la primera generación de inmigrantes mostró determinadas formas de conducta divergente e indeseada, como la gran cantidad de hijos. En la segunda y tercera generación la cantidad de hijos baja a un nivel aceptable en los Países Bajos. Sin embargo, ¿de qué sirve si está entrando una nueva “primera” generación?
  • los nuevos inmigrantes, que a menudo tienen derecho a una prestación, recurren por término medio, más frecuentemente a los servicios colectivos. Al mismo tiempo se limitan drásticamente las provisiones para los holandeses marginados. Los inmigrantes suelen tener una actitud reivindicativa ante el gobierno mientras no conocen el estado providencia en su propio país de origen.
  • la actitud del gobierno ante el conjunto tampoco ayuda. En un país superpoblado sólo se podrían admitir a grupos de inmigrantes si una amplia mayoría de la población lo consiente. El gobierno debe ser consciente de que la llegada de nuevos holandeses implica un sacrificio para los habitantes presentes en el país (a nivel financiero y demográfico). La decisión de admisión de extranjeros, que ha sido una cuestión elitista de funcionarios y grupos de presión, se mantiene consecuentemente fuera del debate público. Los habitantes de nuestro país creen que no importa su opinión. Se hacen preguntas sobre el sentido y la finalidad de la cuestión.
  • múltiples comunicados en el periódico sobre la delincuencia, extremismo político y abuso de acuerdos de ayudas reflejan el estado de la cuestión en la práctica, amplificando la imagen negativa. (Si se apartasen dichos comunicados de los periódicos (censura), la imagen sería incluso más negativa).
  • la actitud defensiva con respecto a las normas y valores holandeses, la falta de persistencia en el aprendizaje de la lengua neerlandesa y la unión dentro de su propio grupo étnico dan una imagen desagradable a los holandeses autóctonos.
  • Cuando las circunstancias económicas empeoren (por ejemplo, un aumento de la tasa de desempleo o la escasez de materias primas) las reacciones mutuas de defensa de la mezcla volátil, que representa la sociedad, se magnificarán.
 
Además, si una gran minoría se perfilase expresamente con un sistema propio de valores y normas, e incluso leyes, se considerará como inadecuado, o como una amenaza para la propia biosfera. Si bien es cierto que una cultura propia de un nuevo grupo no suele arraigar en un país nuevo. Sin embargo, se puede pensar en varios ejemplos de situaciones fatales que surgen de este modo. Por ejemplo, el Kósovo cristiano-ortodoxo que contaba con sólo el 7% de musulmanes en 1910, pasa a convertirse en una parte de la población que ascendía al 60% en 1960. La antigua mayoría cristiana llegó a ser una minoría en su propio país, sintiéndose cada vez más atrapada, con todas las consecuencias terribles correspondientes.
 
Afortunadamente todavía no se presenta el caso de que la actitud original y natural de los holandeses ante la hospitalidad y tolerancia se convierta en una mentalidad de rechazo y xenofobia debido a una política de inmigración descontrolada. Un gobierno inteligente tiene sumo interés en evitar que se llegue a esta situación, porque en caso contrario, se enfrentaría a elementos radicales como se puede observar en los países que nos rodean.
 
12. Trasfondo de las relaciones conflictivas
Las personas buscan la seguridad y homogeneidad en el propio grupo. Algunos reniegan de esta conducta humana, sacrificándola y sustituyéndola por otros principios. El historiador Jan Romein manifestó que el occidental se enajenó del “modelo universal humano”. También existen personas que consideran al hombre una ‘tabula rasa’, que es “libre” desde su nacimiento, moldeable y adaptable, apto para cualquier tipo de sociedad. Tenemos serias dudas sobre esta filosofía, considerando que constituye la base para un campo de minas ideológico.
 
El surinamés Prof. Dr. R. van Lier, catedrático de sociología de pueblos no occidentales en Wageningen, expuso este modelo real de la conducta humana en 1955 en una conferencia sobre los problemas raciales. Indicó que señalamos justificadamente con el dedo recriminando a Sudáfrica y a los Estados Unidos. Según el profesor Van Lier, los holandeses no discriminaban, porque los “extranjeros” tenían un número muy limitado. Sólo se trataba de personas indias repatriadas, estudiantes y algunos marineros. Consideraba que si grandes cantidades de personas, con costumbres extrañas y una apariencia diferente, vivieran en barrios ‘ordinarios’ en los Países Bajos, los holandeses también desarrollarían una reacción de rechazo, más o menos instintiva.
 
Esta reacción se origina en una característica humana arraigada que se magnifica en tiempos difíciles de desempleo.
 
Van Lier, que es también de origen surinamés, sabía de lo que estaba hablando, porque había realizado un estudio sociológico en los grupos de población surinamés con una interrelación difícil. Su profecía se hizo realidad. Ahora hay un problema con los extranjeros, sobre todo en las grandes ciudades. Se habla también de un drama multicultural. Desafortunadamente hay una creciente resistencia contra los extranjeros, sobre todo en los barrios de la gran ciudad. Esa resistencia no existía antes.
 
13. Un apego a la propia identidad cultural
En general la cultura de una sociedad se puede considerar como el conjunto de acuerdos no escritos y tácitos, normas, reglas y costumbres. Las características especiales son entre otras, el idioma, religión, régimen administrativo, ejercicio de poder, ideas similares con respecto al papel de la mujer, del matrimonio y el papel de la sexualidad. Son los factores vinculantes que se desarrollaron en el transcurso de una larga historia. Sirven para que las relaciones internas entre los miembros de una sociedad se desarrollen con una mínima cantidad de tensiones e inseguridades.
Cada cultura es valiosa por su función unificadora en su comunidad. Dentro de una sociedad existente las diferencias socioculturales no son fundamentales en sí. Los problemas entre las diferentes iglesias cristianas, el conflicto lingüístico en Bélgica y la emancipación de la mujer son a menudo menos drásticos que los conflictos que amenazan una sociedad existente desde fuera, por una guerra, conquista o inmigración masiva no deseada. Con este trasfondo, la coexistencia permanente de dos o incluso varias culturas fundamentalmente diferentes dentro de la misma sociedad es imposible: en realidad ya no existe una única sociedad. Con el mismo trasfondo se podría aclarar el planteamiento del publicista Raymond van de Bogaard que en el periódico NRC del 12 de marzo de 2001 se manifestaba a favor de la formación de estados étnicos homogéneos en la antigua Yugoslavia.
 
El grado de diferencia entre las culturas es importante. Diferencias relativamente pequeñas se producen en cualquier sociedad, como por ejemplo según la edad, profesión y estado social. Se considera como subculturas; van acompañadas de una formación de grupos (relativamente abiertos). No hay un problema para la estabilidad de la sociedad, mientras las subculturas se engloben en una cultura común (en nuestro caso, la holandesa) con elementos comunes como el idioma, normas y valores, así como el orden jurídico.
 
Los problemas se producen en caso de grandes diferencias de cultura, como los que se manifiestan en este momento debido a la entrada reciente de muchos inmigrantes en los Países Bajos: las culturas extranjeras difieren demasiado para encajar en la cultura holandesa que las engloba. Los problemas comienzan con conflictos latentes con respecto a normas y valores. El temor de perder la identidad propia desempeña un papel importante en esta cuestión. Dichas tensiones y conflictos se intensificarán en circunstancias económicas difíciles y en caso de inestabilidad política. La historia mundial y las noticias diarias del mundo contemporáneo son una buena ilustración de este planteamiento. Al ciudadano holandés nunca se le ha consultado, a través de un referendo o en las elecciones, si está de acuerdo con una sociedad multicultural.
 
14. El islam y el apego a la propia identidad cultural
En este marco se debe incluir el papel del islam en el orden del día. Para la comunidad cristiana de la Europa meridional el islam era un enemigo histórico durante siglos, con numerosos conflictos armados y manifestaciones múltiples de temor mutuo e intolerancia. En los siglos pasados de expansión colonial europea y progreso técnico, Europa no tenía mucho que temer del mundo musulmán, considerándolo como un factor poco influyente. Esta situación cambió drásticamente en los últimos 50 años. Se pueden nombrar varias causas. Debido a las grandes existencias de petróleo y otras materias primas, los países musulmanes (a menudo externamente solidarios) se convirtieron en grandes potencias económicas. En parte por la convicción religiosa misionera y el alto índice de natalidad, el islam se expandió enormemente en todo el mundo.
Al concienciarse su gran número y poder económico, se originó en muchos países musulmanes un cierto espíritu de venganza hacia los antiguos colonizadores y explotadores occidentales. Los sentimientos de venganza, superación, predominio y superioridad se alimentan en la propia religión musulmana: Mahoma es el último y definitivo profeta; el Corán, revelado literalmente e íntegramente por Dios, no se relativiza de ninguna manera como un documento histórico cultural de su tiempo; la proclamación del islam, con violencia, si es preciso, se convierte en un elemento esencial de la fe.
La ideología islámica es en muchos casos contraria a nuestras conquistas occidentales. Por ejemplo, la separación de la Iglesia y el Estado, la democracia parlamentaria, la independencia de la jurisdicción, la libertad de expresión, la igualdad entre el hombre y la mujer, la iniciativa empresarial libre, la aceptación legal de la homosexualidad y el aborto. En muchos países islámicos se carece formalmente o de hecho de estas conquistas. (Véase P. Fortuyn, ‘La tercera revolución’, pág. 152-165, 1999)
Sin embargo, la situación no es igual en todo el mundo islámico. El islam tiene también tendencias ortodoxas y liberales con responsabilidades personales. Los seguidores de estas tendencias viven basándose en el respeto al prójimo, incluso si tiene una religión y modo de vida diferentes. Cuando dichas tendencias constituyen la esencia del islam en un país, es posible una buena coexistencia entre musulmanes y personas que piensan de manera diferente. Sin embargo, las creencias y visiones fundamentalistas son propagadas por muchos líderes musulmanes, tanto espirituales como políticos. Controlan a las masas en los países musulmanes y al exterior, incluso en los Países Bajos.
En los Países Bajos aproximadamente la mitad de los extranjeros de fuera de la Unión Europea son de origen islámico. Además es el mayor subgrupo que podría convertir la propiedad cultural y religiosa en el tema central de los conflictos, en caso de grandes concentraciones de musulmanes ilegales, desempleados o mal pagados, incluso en grandes ciudades de los Países Bajos. Los inmigrantes musulmanes, que provienen de los estratos sociales en vías de desarrollo y con poco acceso a escolarización, suelen tener un vínculo estrecho con sus líderes ortodoxos. Muchos imanes vienen directamente de Turquía y Marruecos, sin hablar ni una palabra de neerlandés. En resumen: el islam puede ser fácilmente una base de movilizaciones para insurgentes. (Informe sociocultural de la Oficina de Planificación Sociocultural, 1998, pág. 272)
 
Dicha preocupación no se puede nombrar ni siquiera hipotéticamente, como quedó patente (en diciembre del 2000) en el asunto de “Teherán junto al río Mosa”, cuando se canceló una obra de teatro en Rótterdam tras recibir amenazas de Marruecos, porque el contenido podría herir al islam. Posteriormente un extranjero y antiguo miembro de la Segunda Cámara (PvdA), actualmente concejal del Ayuntamiento de Ámsterdam, doña Fatima Elatik, declaró que la libertad de expresión tiene límites. Además, resulta que el conflicto palestino-israelí era suficiente motivo para que los musulmanes domiciliados en los Países Bajos pudiesen descargar su ira en las propiedades judías.
 
Cualquier religión tiene una fase fundamentalista, pero en Europa no necesitamos un fundamentalismo islámico recién importado. Nos alegramos por habernos liberado de las excomuniones, hogueras y guerras religiosas, propias de las iglesias cristianas en el mundo occidental libre. Mirando hacia atrás, ningún cristiano lo aprueba. Sin embargo, el ambiente de tabú con respecto a este tema, permite que se controle de forma insuficiente el fundamentalismo islámico. Parece más bien una indignación selectiva, el hecho de que se recrimine al Vaticano dentro de la Unión Europea, por su política fundamentalista con respecto a la prohibición de medios anticonceptivos y la lucha contra el sida, mientras el islam fundamentalista no tiene apenas limitaciones a nivel político en Europa.
 
15. La integración europea como ejemplo
Incluso en Europa existe un creciente apego a la propia identidad cultural. La Europa del 2000 ya no es la Europa de 1900. Es evidente que hay más apertura e interacción entre las diferentes poblaciones, sobre todo debido al turismo. Sin embargo, la cooperación política europea, que ha perdido el espíritu de antaño, se ha convertido en un ideal impuesto desde arriba. Sólo importa el pragmatismo económico y la posición competitiva con respecto a los Estados Unidos: todo lo económicamente beneficioso, es igualmente bueno para el ciudadano europeo. El deseo de adhesión a la Unión Europea de los estados de Europa del Este parece también ser fruto de motivos meramente económicos y estratégicos, y (ya) no de deseos de unión política-cultural y de paz permanente.
 
Ahora que las fronteras interiores europeos desaparecen y se produce la nivelación en todos los ámbitos, el ciudadano parece valorar más su propia identidad cultural y regional. Dentro de los muros de la Unión Europea multicultural, donde una competición deportiva o un pequeño conflicto político es suficiente para provocar unos sentimientos negativos, se estanca el proceso político de integración. Las decisiones de los gobiernos no se contrastan con la opinión de los electores. Mientras tanto se desarrolla una corriente contraria de pequeñas asociaciones regionales, donde la propia identidad dentro de una región familiar, crea tensiones frente al régimen burocrático de la Unión Europea. Incluso el recurso de la fuerte posición económica de la Unión Europea no parece apaciguar los sentimientos separatistas. Algunos ejemplos: 
  • Los eslovacos se separaron recientemente de los checos.
  • Escocia y Gales buscan una posición más independiente con respecto a Inglaterra.
  • Los flamencos y valones de Bélgica se separan cada vez más.
  • Los catalanes y vascos se siente oprimidos por los vínculos con el gobierno español.
  • Yugoslavia apenas existe desde que los croatas, eslovenos y macedonios prefirieron la independencia, liberándose del encorsetamiento político y cultural.
  • En Córcega, el País Vasco francés, Bretaña y Normandía hay focos activos de separatistas.
  • La división de Italia entre la parte septentrional y meridional ha sido un tema político desde siempre.
  • La Federación Rusa se descompuso en decenas de unidades antiguas. Este proceso se prolongará, causando la futura separación de la Rusia actual (Chechenia).
 
Todas estas personas buscan un modo de mantener su propia identidad cultural, política o religiosa y están a veces dispuestas a pagar un alto precio. Los inmigrantes europeos no difieren de los que vienen desde el exterior, buscando una seguridad económica dentro de la Unión Europea, sin perder su propia identidad, reconocimiento y vínculo del propio subgrupo.
 
Parte III    Limitaciones de una política racional
 
16. Ambiente de tabú y parálisis política
Alrededor de la inmigración y el tamaño de la población se ha creado un ambiente de tabú en los Países Bajos, paralizando desde hace un cuarto de siglo el debate abierto y la actividad política al respecto. Cuando se produjo una considerable ola de inmigración en los años 70 (entrada de surinameses, reunión familiar de obreros turcos y marroquíes) se calificaron las manifestaciones contrarias rápidamente como “racismo” e incluso “fascismo”. Durante mucho tiempo el gobierno reconoció oficialmente que los Países Bajos no era un país de inmigración. Paralizado por el tabú originado, no pudo emprender acciones contra la continua inmigración: dejó y deja pasar. Cuando se estableció una amplia población de extranjeros, se proclamó la “sociedad multicultural” con una inspiración ideológica, presentando la inmigración como un “enriquecimiento”. En su declaración “Tener oportunidades, aprovechar oportunidades: política de integración de 1999-2002” el ministro de Política de Integración y de Grandes Ciudades, Don Van Boxtel, bautizó por primera vez a los Países Bajos como país de inmigración: ‘Es un hecho indiscutible que los Países Bajos se han convertido en un país de inmigración, debiéndose contar con una mayor presión sobre la política de integración’. La declaración tiene fecha del 30 de noviembre de 1998. Nosotros los de la Fundación consideramos esta declaración como el último reconocimiento de impotencia.
El parlamento y los medios tomaron conocimiento con consentimiento, y cierta resignación indolente. Hasta la fecha no hay indicios de que se vaya a modificar este planteamiento. En el debate de la Cámara sobre “El Drama Multicultural”, anteriormente mencionado, se evitó considerar la verdadera causa, la continua inmigración.
 
17. Trasfondo ideológico
El ambiente de tabú, normalmente denominado “lo políticamente correcto”, se creó y se mantuvo a través de los grupos de presión con inspiración ideológica, que controlan de forma importante a los medios. Prof. S.W. Couwenberg, antiguo catedrático de derecho público y redactor jefe de Civis Mundi, revista mensual en los Países Bajos y Bélgica, nos presenta una caracterización acertada en el artículo de Trouw del 14 de octubre de 2000. Se incluyen las siguientes citas:
  • ...’Sobre todo de izquierdas se suelen dar lecciones, introduciendo y cultivando nuevos tabús de la izquierda, actuando como policía del pensamiento contra cualquier persona que se atreva a rebatir dichos tabús…
  • …Un nuevo acento libertario de izquierdas. Se expresa por un lado en una tolerancia extrema: una mentalidad de “todo vale”. Por otro lado se desarrolla una nueva intolerancia libertaria de izquierdas. Con la nueva tolerancia se contribuye rápidamente al estado de valor intocable que no permite otros valores alrededor.
  • ...Todo lo divergente de la nueva ortodoxia libertaria de izquierdas se condena como anomalía perjudicial de derechas, declarándolo tabú. Como consecuencia, el debate público se restringió durante años…
  • ...a las ideas divergentes sobre la política de extranjería y minorías se adjudica la etiqueta restrictiva de “racismo”. Los Países Bajos tuvieron que enfrentarse a la intolerancia de los pensamientos políticamente correctos, donde el resurgimiento de la propia identidad cultural se consideraba como un tabú, condenándolo como ‘racismo cultural’…
  • …Ante esto, he defendido la idea de que podemos diferenciar una serie de subculturas dentro de nuestra sociedad. …Sin embargo, se engloban en una cultura holandesa común, compuesta por el idioma común, y un ... complejo de normas y valores, que forman la base para nuestra cultura política y el orden jurídico. … dicha cultura holandesa se puede imponer en principio como norma para los extranjeros que se establecen de forma duradera en este país.’ Fin de cita de Couwenberg.
 
La mayoría autóctona de un país sólo necesita manifestarse como una mayoría cultural, si tiene que defender a su propia identidad. En el actual ambiente de tabús no es posible convertir la sociedad multicultural existente en una sociedad con una cultura, mientras los siguientes elementos desempeñen un papel importante en la “ideología de lo políticamente correcto” de hoy en día: 
  • La convicción de que nosotros, los holandeses, tenemos la obligación de acoger a todos los necesitados que llamen a nuestra puerta, integrándolos en nuestra sociedad. Nosotros como Fundación, creemos que no hay nada malo en ayudar a los demás, pero la sociedad holandesa debería reconsiderar la cuestión. Se debe elegir entre la caridad hacia el exterior y la responsabilidad del propio ciudadano. No puede haber una obligación automática sin análisis profundo.
  • La vergüenza con respecto a nuestro pasado colonial, el tráfico de esclavos y la Segunda Guerra Mundial. Nosotros como Fundación creemos que estos asuntos activan demasiado nuestro sentido de culpabilidad, de modo que impide una intervención política racional.
  • El elemento multicultural y multicolor se consideran como un enriquecimiento de la sociedad. Nosotros como Fundación creemos, que no se presta atención a los argumentos descritos en este folleto.
  • Los holandeses de hoy en día son ricos y se creen invulnerables. Nosotros como Fundación creemos que los Países Bajos depende totalmente de un flujo continuo de mercancías (alimentos y materia prima) de otras partes del mundo y debemos comprender que el crecimiento tiene un límite
  • La negación de tendencias hacia determinados modelos de conducta en individuos y sociedades humanas, en caso de señalarse tensiones entre los diferentes grupos de la convivencia. Nosotros como Fundación creemos que tanto el hombre como la sociedad no se pueden considerar como “realizables”. Las ideas contrarias a la idea de que el hombre es factible, no se deberían (des)calificar como “social-darvinista” “racista”, “fascista” y “derecho extremo. Se puede comparar con una condena de la gravedad porque su efecto es contrario a nuestra visión sobre el mundo ideal.
 
Parte IV   Resumen
 
18. Recomendaciones concretas
Creemos que la sociedad en nuestro país está basada en el respeto mutuo y el consenso. Nuestro país no puede convertirse en una sociedad extremadamente dividida. Las diferencias culturales externas y la diversidad étnica son positivas y pueden tener un efecto estimulante. Sin embargo, debe haber un consenso con respecto a las normas y valores más arraigados, en los que se basan las leyes y nuestros usos sociales. Depende de las circunstancias y de la futura política del gobierno si se crea una conducta de evasión mutua y de segregación. Lo que será el caso si no se cambia la política y se acelerará en caso de una disminución de los puestos de trabajo o en caso de una gran afluencia de nuevos inmigrantes. ‘El gobierno holandés se entretiene por ahora promocionando la cultura, la conservación y la gestión del medio ambiente, anticipándose al miedo de un creciente desempleo.’ (Prof. Dr. V. Westhoff, Visiones sobre la gestión del medio ambiente, Wageningen, 1984)
 
Se deben unir los esfuerzos para mejorar la integración de los extranjeros domiciliados en los Países Bajos. El idioma común es un factor importante. El sistema educativo holandés y el mercado laboral deberán emplearse a fondo. Asimismo en las comunicaciones escritas diarias el gobierno tendría que utilizar de forma primaria el idioma holandés. El uso del turco y del árabe en la escuela y en los folletos se deben evitar.
 
Los refugiados son una fuente de crecimiento demográfico ininterrumpido. Los acontecimientos en el mundo y la reacción evasiva de otros países europeos han provocado que el flujo hacia los Países Bajos haya aumentado gradualmente. La gran afluencia ya no se puede integrar en el país. Cabe decir que es la mentalidad holandesa de ayudar a las personas en apuros, pero se debe evitar el abuso de los acuerdos, sino la disposición para ayudar disminuirá paulatinamente. Se puede considerar: un registro central en las embajadas y un punto de acogida fuera de la UE; una mejor división de las cargas en los diferentes países europeos; acogida en la propia región; una estancia temporal en combinación con acuerdos para el retorno al país de origen; limitación de la acogida a los refugiados reales conforme a los tratados de refugiados de 1951 y 1956.
 
El gobierno se queda corto si no se buscan otras formas de ayudar a los refugiados, evitando que se sobrepase la capacidad de acogida de la sociedad holandesa. Una parte de los extranjeros no se encuentran a gusto en los Países Bajos y no están integrados. Las provisiones materiales les continúan vinculando a los Países Bajos. Para extranjeros que vuelven a su país de origen se podrían establecer acuerdos para ayudas a largo plazo. Los acuerdos hasta la fecha eran demasiado escasos.
 
Como país superpoblado, los Países Bajos sólo pueden recibir a un número limitado de refugiados, no pudiendo aceptar a refugiados económicos. Los inmigrantes sólo pueden integrarse si pueden disponer de un empleo y existencia duraderos. La admisión se debería basar en la capacidad de acogida de la mayoría de la población holandesa; no se puede basar en las consideraciones de una élite política y social. Además, de los inmigrantes se debe esperar una actitud positiva hacia los holandeses, la lengua neerlandesa, determinadas normas holandesas y la cultura holandesa, como la igualdad entre el hombre y la mujer, control de natalidad, una relación contemporánea entre padres e hijos, pluralidad política y religiosa. El inmigrante no puede ser delincuente y debe estar dispuesto a colaborar con los holandeses en la futura construcción de la sociedad holandesa.
 
Los Países Bajos deben aprender de los errores cometidos antaño al admitir a los obreros extranjeros. Ahora que los empresarios solicitan el reclutamiento de empleados de fuera de la Unión Europea, el gobierno debería negarse. Además, creemos que una afluencia de empleados de dentro de la Unión Europea tampoco es deseable con respecto a la superpoblación. Los empleados de países lejanos tendrán más dificultades que los empleados de países que nos rodean, en cuanto a la falta de capacidad de aprendizaje del idioma, la escasa formación y las costumbres diferentes. Los obreros extranjeros de hoy en día serán los rechazados del futuro. En nuestra opinión se trata de una política inhumana. Cuando existe una escasez de mano de obra en un sector industrial, se deben considerar otras soluciones: sueldos mayores, traslado de la producción al extranjero en vez del traslado de los empleados a los Países Bajos.
 
19. Conclusión
No existe ningún argumento sensato para continuar con el crecimiento de la población en unos Países Bajos superpoblados. Sería inteligente reducir el retraso en los extranjeros acogidos antes de pensar en admitir a nuevos inmigrantes. Partiendo de la humanidad, tolerancia e igualdad, características de la cultura holandesa, nosotros, los holandeses, queremos ayudar a los extranjeros en apuros, pero si pierde de vista la realidad de la situación interior de los Países Bajos, empeoramos los problemas de los acogidos, creando otros problemas para nosotros mismos.
 
Basándonos en la historia mundial, queremos hacer referencia a los peligros correspondientes, cuando se trata de unificar a diferentes culturas en una misma sociedad, sin considerar demasiado las consecuencias. Uno de los peligros es la creciente sensación de inseguridad. Una necesidad básica universal de las personas es la de seguridad dentro del propio grupo de confianza, rechazando  lo desconocido. Siempre hay diferencias entre las personas, aunque estén al mismo nivel. Ésta es la realidad. Sería ingenuo suponer que esta realidad sea válida en el resto del mundo pero no en los Países Bajos.
 
Tanto la sociedad multicultural como la unificación socioeconómica de Europa se imponen demasiado de prisa, de forma poco transparente y desde arriba. En vez de integración se produce una fragmentación regional. Por eso el elector busca alternativas seguras regionales. Antiguamente la iglesia y el estado controlaban a sus opositores declarándolos herejes. Esta táctica dejó de funcionar, aunque el comentario: “Es usted racista”, sirve perfectamente para paralizar la libre expresión (un derecho constitucional) tanto si viene a cuento como si no. Los manipuladores de la opinión pública hacen su trabajo. Sin embargo, de este modo la tensión existente sólo se disminuye temporalmente. Si no se valora esta tendencia, la historia se repetirá una vez más.
 
Un gobierno inteligente, como el de Francia, distingue los problemas, intentando conseguir una uniformidad cultural. Si se anima a los inmigrantes y a las minorías a mantener las normas y valores propios, hasta el uso de su propio idioma y la importación de sus propias leyes y estructuras administrativas, no se ayuda precisamente a la población autóctona. Balcanizamos de esta manera a los Países Bajos. Lo que queda es un gobierno no democrático que sólo puede imponer la sociedad multicultural mediante la opresión. Este desarrollo nos parece antiholandés y totalmente indeseable.
 
En un país con una fuerte unidad cultural, no se percibe ninguna amenaza de las minorías divergentes de otra cultura. En este lugar se puede proceder a la integración de las personas que son ligeramente diferentes, pero que hablan el mismo idioma, literalmente y en un sentido figurativo. Un flujo entrante permanente imposibilita de hecho una buena integración.
 
2009
 
Literatura recomendada
El enigma de la multicultura: ensayos sobre el islam y la integración / J. Brugman. - Ámsterdam: Meulenhoff, cop. 1998. - (Edición Meulenhoff; 1734). - 183 p.
Publicado anteriormente de otra forma en las revistas NRC Handelsblad, Hollands Maandblad y HP/De Tijd.
Con índ. lit.
Ensayos críticos sobre el islam y los musulmanes en los Países Bajos.
ISBN: 90-290-5864-1
 
La nación confusa: notas transversales sobre la inmigración en los Países Bajos / H.J. Schoo. - Ámsterdam: Prometheus, 2000. - 198 p.
Con reg.
ISBN: 90-5333-985-X
 
Contra la islamización de nuestra cultura: identidad holandesa como fundamento / Wilhelmus S.P. Fortuyn. - Utrecht: Bruna, cop. 1997. - 110 p.
Nombre del autor en la tapa: Pim Fortuyn
Advertencia contra la amenaza de las normas y valores occidentales por el fundamentalismo islámico.
ISBN: 90-229-8338-2
 
Entrar sin llamar: política de inmigración holandesa y las consecuencias económicas / Pieter Lakeman. - Ámsterdam: Meulenhoff, cop. 1999. - ilustr. ; 212 p. - (Edición Meulenhoff; 1769)
Con lista lit.
ISBN: 90-290-6522-2
 
Carta a mi hija: un recorrido por el pandemonio del sexo y de la violencia / Jaffe Vink. - Ámsterdam: Meulenhoff, cop. 2001. - (Edición Meulenhoff; 1879). - 96 p.
Con lista lit.
Ensayo sobre el aumento en la violencia abierta y oculta sin sentido en los Países Bajos contemporáneos.
ISBN: 90-290-6949-X
 
El drama multicultural / Paul Scheffer
En: NRC Handelsblad (29 de enero de 2000), pág. 6

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