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Miércoles, 01 Junio 2011 11:37

Desarrollo sostenible y crecimiento demográfico como problema mundial

S.W. Couwenberg en Civis Mundi de abril de 2008

1. Introducción

Si queremos remediar el gran desequilibrio en las expectativas de vida en el mundo conforme a los principios de justicia que constituyen la base de la ideología de los derechos humanos, estipulados como propósitos del milenio por las Naciones Unidas,

¿queda suficiente soporte ecológico para una reestructuración de dichas expectativas de vida? Si, por razones de justicia, estimamos necesario un reparto proporcional de la prosperidad y de los recursos energéticos sin sobrecargar la capacidad de la tierra, es imprescindible una fuerte reducción de la huella ecológica del habitante medio del Occidente rico. Y lo mismo es válido para la población mundial de rápido crecimiento.

 
Queda claro que nuestra huella ecológica es mucho más grande que la parte proporcional de espacio, aire, agua y recursos naturales a los que tenemos derecho. La huella ecológica del americano medio es nada menos que nueve veces más grande que la de un habitante medio de un país del tercer mundo.1 Si el resto del mundo comienza a vivir de la misma forma egocéntrica que el Occidente rico necesitaremos tres globos terrestres para caber todos. En una edición anterior sobre el desarrollo sostenible2, este fenómeno se denominó la sostenibilidad mundial, que requiere otro tipo de sociedad, otro marco ideológico y otro reparto de los recursos naturales.
 
En este número volvemos a este tema, debido al carácter urgente de la preocupación creciente con respecto al cambio climático. Se pretende relacionar el tema con el rápido crecimiento de la población mundial que hasta la fecha no recibió suficiente atención como trasfondo de esta cuestión problemática, rompiendo el último tabú que queda con respecto al problema de la creciente presión demográfica.3 Por lo tanto, prestaré especial atención a este tema en la introducción editorial, planteando la pregunta sobre la relevancia de dicho crecimiento como trasfondo de los problemas con respecto a la sostenibilidad.
 
2. Efectos negativos de la creciente población mundial
El ritmo de crecimiento de la población mundial tras 1800 queda reflejado en las siguientes cifras: tras decenas de miles de años, la población mundial alcanzó los mil millones, para los dos mil millones sólo hacían falta algo más de cien años, para los tres mil millones sólo treinta y tres años, para los cuatro mil millones sólo catorce y para cinco mil millones trece años. Los seis mil millones se esperaban antes del final del siglo XX, más concretamente, el 12 de octubre de 1999. No importa la gran cantidad de pérdidas de vidas en las guerras del siglo XX, la población mundial subió en este siglo de 1,6 mil millones a 6 mil millones. Los límites de la capacidad de regeneración sostenible de la tierra se superaron por primera vez. Hasta ese momento la humanidad pudo vivir de los intereses del capital natural de la Tierra. Desde entonces comenzamos a utilizar el propio capital. El crecimiento demográfico cada vez más rápido se ve reflejado en el aumento acelerado de las llamadas megaciudades (más de diez millones de habitantes). En 1900 sólo había 12, pero en 1950 subió la cifra a 58, en 1975 a 211; y en 2006 a nada menos que 408. Se incluyen megaciudades como la Ciudad de Méjico (más de 20 millones de habitantes), Nueva York, Estambul, El Cairo, Mumbai y Tokio.
 
El crecimiento sin precedentes de la población mundial (entre 1950 y 2005 creció con el 160 por ciento de 2,5 a aprox. 6,5 mil millones de personas y se esperan para 2050 más de 9 mil millones) tiene un serie de efectos negativos como ya es sabido: en primer lugar, un deterioro del medio ambiente y de la calidad de vida, y el agotamiento de los recursos naturales que tenemos a nuestra disposición (en este momento ya utilizamos anualmente el 20 por ciento más de lo que la Tierra pueda procesar); pero también una urbanización desmedida y un éxodo del campo, produciéndose las megaciudades anteriormente nombradas, donde más de la mitad de la población vive en barrios de chabolas; además, un desempleo masivo y pobreza, congestión del tráfico, migración del sur al norte, etc. Cabe destacar que la creciente urbanización de la población mundial según el informe anual del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), se nombra injustamente como un gran problema. Desde este año más de la mitad de la población mundial vive en la ciudad. En 2030 se aumentará a aproximadamente el 60 por ciento. Para esa fecha, se tratará de, más o menos, cinco millones de personas. Las ciudades ofrecen, según el informe, más posibilidades para el crecimiento económico y más oportunidades para que las personas escapen de la pobreza y del aislamiento social.
 
En amplias zonas del mundo la pobreza masiva y el desempleo obligan a un continuo crecimiento y desarrollo económico, pero al mismo tiempo constituyen una parte crucial del problema de la sostenibilidad. Esto llevó a la creación de una nueva dimensión del desarrollo económico continuo como consecuencia de la creencia de progreso liberal-occidental, es decir la dimensión del desarrollo sostenible. Esto implica, en breves palabras, que el soporte ecológico de la Tierra no se puede ver perjudicado. Se basa en la hipótesis de que el crecimiento económico continuo no sólo se debe relacionar con la conservación y mejora del medio ambiente, sino que es necesario para poder financiarla. El principal objetivo de lo anterior es la armonización entre el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente, como refleja una de las conclusiones de una visión liberal de la sostenibilidad. Sin desarrollo económico no hay suficiente soporte, conocimientos y capital disponibles para la conservación del medio ambiente.4 Una agradable situación de ganar-ganar. En la edición anteriormente mencionada, sobre el desarrollo sostenible, se debatió el tema, negándolo rotundamente. Dentro de las ideologías y vivencias de nuestra sociedad y cultura modernas, el desarrollo sostenible es una vana ilusión, según la opinión de los críticos.5 Nicholas Sarkozy, el presidente francés de derechas, según le etiquetan, que consideró hace algunos años los problemas ecológicos como una tendencia de las modas, se dio cuenta de su importancia, anunciando una gran reforma ecológica en Francia.
 
3. Derecho a desarrollo sostenible
Sin embargo, el derecho de desarrollo sostenible ya se ha incluido en la categoría de derechos humanos colectivos como tercera generación de la ideología mundial de los derechos humanos. En términos jurídicos, el derecho de desarrollo sostenible es difícil de hacer operativo. No queda claro quién es el sujeto jurídico y contra quién o contra qué se debe presentar la demanda. La realización efectiva depende principalmente de los factores políticos. Es más aconsejable considerar este derecho igual que otros derechos humanos colectivos como un objetivo de política reconocido internacionalmente. En la realización se centran las esperanzas de la innovación tecnológica. Es muy necesaria, pero no sirve como panacea. Desde hace poco el desarrollo sostenible se ha convertido en un tema de una nueva disciplina científica (administración sostenible o sustainable management), que se dedica a dirigir los procesos de reestructuración hacia una sociedad sostenible.
 
No obstante, la práctica del desarrollo sostenible no se aproxima a lo que se formuló en el objetivo de política anteriormente referenciado. Ninguno de los grandes objetivos de medio ambiente que se formuló en el informe famoso de 1987, Our Common Future de la comisión Brundland, se acercó a una posible solución. Es preocupante porque la población mundial ya ha vuelto a crecer con el 34%, el comercio mundial ha seguido creciendo y las emisiones de CO2 aumentaron en un tercio. Para cada persona de la población mundial queda cada vez menos agua potable fiable disponible.6 
 
4. Hacia un nuevo estilo de vida
Si queremos llevar a cabo un desarrollo sostenible con una venda en los ojos, deberemos estar dispuestos a debatir sobre dos temas controvertidos o tabúes: es decir, la adicción a la producción y al consumo, en la que se basa la perspectiva de desarrollo económico actual del capitalismo mundial, un tema que ya se lanzó en la revuelta cultural de los años sesenta; y además el crecimiento demográfico sin control en grandes partes del mundo, o, en otras palabras la explosión demográfica (‘population bomb’ o ‘population explosion’), tal y como lo llaman algunos autores preocupados.7
 
En cuanto a la solución del primer tema controvertido, se trata de un tema político sensible. Según la teoría conocida de Max Weber8 un estilo de vida ascético, arraigado en la ética protestante de aquel tiempo, causó el surgimiento del capitalismo. En su forma madura, el régimen económico provocó un estilo de vida sin límites, que pone en peligro la habitabilidad de nuestro planeta. Parece ser que no sólo el método de producción ecológicamente responsable, sino también un estilo de vida y consumo orientado hacia el desarrollo sostenible se han convertido en la tarea de este momento.9 No influye lo importante que sea el punto de vista ecológico, en esta edición Jan Juffermans lo ha explicado claramente. Además, implica una mejora de la ‘silueta’. La obesidad como consecuencia de la adicción al consumo se considera y se etiqueta como una amenaza de la salud pública, incluso en los Países Bajos.10 Casi la mitad de la población padece de sobrepeso. Uno de cada ocho hijos pesa demasiado. En los EE.UU. la situación es aún peor. Ahí se considera un deber patriótico consumir y gastar la mayor cantidad de dinero como sea necesario para mantener el funcionamiento de la economía y para prevenir una recaída del desarrollo económico. Por eso la decisión del presidente Bush para evitar la recesión y el estancamiento de la economía, con nuevas medidas de reducción de los impuestos reforzadas por el banco central que llevó a cabo una fuerte reducción de los intereses, la mayor desde hacía un cuarto de siglo. Es la estimulación ordinaria de la demanda según Keynes, exclama el catedrático de economía para la innovación de Delft, Alfred Kleinknecht, interpretándolo como la resurrección de la ideología de izquierdas de Keynes mediante un presidente de derechas.11 Sin embargo, a mí me parece más bien una tentativa desesperada de un presidente de derechas que tiene problemas con su registro histórico como presidente. 
 
La pregunta apremiante es hasta qué medida se puede llevar a cabo dicha reorientación drástica, en una economía liberal y en una democracia donde la conducta económica y política está determinada en gran parte por las relaciones de competencia y donde el crecimiento continuo de la prosperidad se considera un principio evidente. Esta pregunta implica un nuevo caso de investigación para el proyecto liberal-capitalista de la modernidad. De la respuesta de dicha pregunta depende el futuro de este proyecto. Con respecto a la índole de la respuesta hay opiniones dispares.12 Parece que la idea de la empresa y el consumo socialmente responsables tiene cada vez más adeptos. Sin embargo, se trata todavía de una idea sin compromiso. En un estudio reciente entre directores por el mundo entero, con respecto a la empresa sostenible, consta que más del 30% sólo se preocupa por razones de relaciones públicas, en función de la imagen pública. Por eso, hay cada vez más peticiones para dar un carácter obligatorio a la empresa socialmente responsable, obligando a redactar informes anuales integrados, incluyendo informes de una serie de indicadores fijos con respecto al medio ambiente y para otorgar al Presidente del Consejo de Administración una responsabilidad final de la cartera de medio ambiente13.
 
5. Crecimiento demográfico: de un problema de izquierdas a un tabú de izquierdas
El afrontamiento del segundo tabú es también bastante sensible a nivel político. Un buen ejemplo es la Fundación del Club de Diez Millones en los Países Bajos que desde hace años intenta, de forma impasible, llamar la atención a los problemas demográficos, sin recibir una respuesta significativa hasta la fecha. En el ámbito de las organizaciones de protección del medio ambiente se suelen ignorar dichos problemas. Si se intenta llamar la atención, se corre el riesgo de ser marginado a la esquina de derechas por racismo y oposición contra la migración internacional como indica el antiguo político de izquierdas, Michiel van Hulten al respecto.14 Desde los años ochenta se convirtió en un tabú de izquierdas señalar estos problemas y la presión demográfica nacional. Hasta la revuelta de Fortuyn se consideraba un delito punible de que se acusó incluso al demócrata central Janmaat.
 
Desde una perspectiva histórica es muy curioso y representa una nueva ilustración de la concentración en la actualidad, una devoción al día de hoy, y la breve memoria política correspondiente. A principios de los años cincuenta la Fundación de Wiardi Beckman, la oficina científica de PvdA (Partido holandés del Trabajo), en su día bajo la presidencia de J.M. den Uyl, ya había constituido una comisión para realizar un estudio detallado de la índole y las normas de una política demográfica. En 1955 dicha comisión presentó un informe extenso al respecto.15 En los años setenta el gabinete de Biesheuvel creyó oportuna una comisión estatal para investigar la cuestión demográfica. En el informe de la comisión con el socialista P. Muntendam como presidente, se propusieron libre y francamente una serie de medidas para la reducción de la presión demográfica, incluyendo una limitación del flujo de inmigración. En 1979 la reina Juliana declaró en su discurso anual, basándose en la autoridad del gabinete de aquel momento que: “Nuestro país está lleno, en parte demasiado lleno”.
 
6. Fractura entre el Norte y el Sur a nivel demográfico
La fractura que constituye la base para la presente edición, se refleja también en el desarrollo demográfico. Un crecimiento demográfico acelerado en grandes partes del Sur va acompañado de un rápido descenso en la natalidad del Norte. África en el sur es uno de los países de crecimiento más rápido a pesar del gran aumento en la mortalidad como consecuencia de la epidemia del sida. Desde 1960 la población creció de 225 a 751 millones. Dicho crecimiento amenaza la mejora de la prosperidad aún más que la epidemia del sida. En cuanto al Norte, la reducción de la natalidad es mayor en Europa (una media de 1,4 hijos por mujer; los Países Bajos supera esa cifra ligeramente con una media 1,8 a 1,9 hijos por mujer); en los EE.UU. la reducción es menor. Se habla de una media de 2,1 hijos por mujer gracias a la orientación religiosa más decisiva en ese país. La tendencia a la baja aumenta por el creciente número de mujeres con estudios superiores que por su carrera profesional se quedan sin hijos por decisión propia, apoyadas por organizaciones como la World Child Free Association que quieren eliminar el tabú alrededor de la decisión voluntaria de no tener hijos. Según los datos recientes del Instituto holandés de estadística (CBS) aumenta la cantidad de mujeres que decide intencionadamente quedarse sin hijos. De las mujeres que nacieron en los años 50, un 25% no tuvieron hijos ante un diez por ciento de mujeres con baja formación.
 
La tendencia a la baja como consecuencia de la revolución sexual desde los años 60 y el segundo movimiento feminista se aprecian de forma muy diferente. El islamólogo israelí R. Israëli16 lo denomina el suicidio demográfico de Europa, advirtiendo al respecto, de un nuevo despliegue del islam en Europa debido al rápido crecimiento de la población musulmana que se duplica con cada generación17. El periodista y columnista canadiense Mark Steyn también lo señala y publica un escenario de maldición con el título significativo de It’s the Demography, stupid!18. El letrado y publicista belga P. Huys19 interpreta dicha tendencia a su vez como un derrumbe demográfico inimaginable, culpando a la legalización del aborto como la principal causa. Debido al hecho de que no sólo el crecimiento demográfico, sino también la reducción demográfica se llevan a cabo de forma exponencial, el sociólogo y demógrafo alemán F.-X. Kaufmann advierte que en caso de continuar dicha tendencia, se pueden prever malos tiempos a partir de 2020. Ya no se podrá mantener el régimen social actual.20 Los análisis del poder político reflejan también que no se considera la reducción de la población como un problema político serio. En Rusia se señala y se experimenta como una catástrofe demográfica, que puede resultar fatal a largo plazo para la posición dominante del país a nivel mundial.21 Según las expectativas, la población rusa bajará de 145 millones a 110 millones en 2050. El conocido representante del neoconservadurismo americano, Irvin Kristol, considera esta tendencia como un ejemplo clásico de la decadencia occidental.22 Si se parte de una idea del hombre tradicional-cristiano, dicha apreciación negativa es comprensible. Al contrario, desde un punto de vista ecológico y demográfico-político, Paul Gerbrands23 del Club de Diez Millones, considera que se debería aplaudir dicho desarrollo. Aprender a vivir sin hijos de forma intencionada, se debe considerar según él como una contribución oportuna para reducir la superpoblación del mundo.
 
7. Trasfondo y problemas con las migraciones de Sur a Norte
El desequilibrio a nivel demográfico entre el Norte y el Sur, y el gran desfase correspondiente en la prosperidad, justifican en sí las migraciones de Sur a Norte consiguientes. De ahí viene la petición de orientar la ayuda para el desarrollo hacia una reducción del crecimiento demográfico en el Sur.24 Dichas migraciones se han convertido en una nueva fuente de discordia en la política de los países occidentales. El envejecimiento nos enfrenta a nuevos problemas de la prosperidad, como el mantenimiento de la seguridad social, pensiones, asistencia adecuada, etc. y a la pregunta de cómo se resuelven las deficiencias estructurales inminentes en el mercado laboral. Como respuesta a lo anterior se aboga en gran parte por una migración circular, vinculada al desarrollo de la ciudadanía transnacional.25 La Comisión Europea también pertenece a este grupo.  ehoort ook daartoe. Si no se deja vía libre a los empleados altamente cualificados de fuera de Europa, la UE no podrá conseguir el objetivo propuesto en Lisboa de convertirse en la economía más competitiva del mundo, según la Comisión. Por eso se propone la introducción de un permiso de trabajo europeo (tarjeta azúl) para atraer a los inmigrantes intelectuales que podrán trabajar en cualquier parte de Europa una vez transcurridos dos años de estancia en el país.
 
En el marco de la ideología de los derechos humanos y la teoría del mercado libre se propone incluso una libertad de migración mundial como pauta a seguir en la legislación internacional y en la jurisdicción, siendo un requisito imprescindible para la globalización del mercado laboral y pudiéndose contratar a todo el mundo en cualquier parte del mundo, para que pueda tener una vida digna conforme a sus propias posibilidades y creencias.26 La circulación circular anteriormente mencionada representa la primera solución práctica. Se pretende dar la oportunidad a los inmigrantes para entrar y salir permanentemente del país de acogida. El inmigrante se deberá poder mover libremente entre el país de origen y el de acogida. Se trata de maximizar los beneficios reduciendo el drenaje intelectual o brain drain y fomentando el brain gain y brain circulation. En vistas de lo anterior, ni los intereses directos del país de acogida ni los del país de origen pueden anteponerse. Es un concepto que consigue cada vez más aceptación en el ámbito académico, pero encuentra al mismo tiempo un gran número de obstáculos en política.27
 
La pregunta de si las migraciones laborales son la respuesta ante las consecuencias del envejecimiento, resulta controvertida. El Consejo Científico de Política del Gobierno y la Oficina central de Planificación lo ven, como mucho, como un recurso para suavizar problemas actuales a su debido tiempo.28 Ambas instituciones hacen una excepción para inmigrantes con un potencial económico alto, que son necesarios para cubrir puestos vacantes difíciles de realizar. La migración laboral, a pesar de estar condicionada, sigue siendo controvertida. Según otros críticos29, llevarán a través de ‘brain drain’ a una separación aún mayor entre los países ricos y pobres; empeoramiento del entorno y aumento de la presión demográfica. Dicha presión estimula a su vez la emigración de los intelectuales del propio país. Según la cifras de CBS, la emigración superó a la inmigración. El año pasado emigraron un número récord de holandeses, 126.000. Se espera que la cantidad actual de emigrantes se mantenga constante a partir de ahora. El hecho de que los Países Bajos tengan el excedente mayor de salidas, se debe sobre todo a la creciente presión demográfica y ecológica. Aunque África sea una de las zonas con mayor crecimiento demográfico, no quita que la densidad demográfica en esta zona ya no sea inferior a la de los Países Bajos.30
           
8. Política demográfica en dirección positiva y negativa
Con respecto al envejecimiento de Europa se plantea prudentemente la pregunta de si no tenemos que llegar a una política demográfica activa en dirección positiva, es decir estimulando la natalidad. En Alemania ya se ha convertido en un tema serio de debate. En 2004 se publicó un libro al respecto, escrito por el prominente economista alemán Hans-Werner Sinn a título de presagio: Ist Deutschland noch zu retten? que causó un gran interés. En ese mismo año, dio la conferencia de Tinbergen en Ámsterdam con el título llamativo: Europe’s Demographic Deficit. A plea for Child Pension System. Manifiesta que Europa, pero sobre todo Alemania, ya no tiene futuro debido a la baja natalidad. La pirámide de natalidad tiene una base cada vez más estrecha. Se debe invertir dicho proceso mediante un aumento de las ayudas familiares y multas para familias sin hijos.31 Siguiendo el mismo estilo, el demógrafo Kaufmann, anteriormente mencionado, aboga por un lado por la deducibilidad de los gastos de padres para educar a sus hijos y por otro lado por la carga adicional para los matrimonios sin hijos.32 En vistas de dichos problemas, entre 1990 y 2002 se multiplicaron por seis las ayudas familiares. Sin embargo, no surtió apenas efecto en la natalidad, que permanecía oscilando alrededor de 1,3 nacimientos por mujer.
 
En los Países Bajos el economista de Ámsterdam, B. van Praag33 se arriesgo a manifestarse al respecto. Está a favor de una política demográfica que pretende mantener la población holandesa actual estacionaria con medidas específicas, al nivel actual de aproximadamente dieciséis millones. Esto implica concretamente una media de 2,1 hijos por mujer. Cabe destacar el cambio del demógrafo, D.J. van de Kaa34, que formaba parte de la Comisión de Estado dedicado al problema demográfico. Como socio de dicha Comisión de Estado en 1977 estaba todavía a favor de la reducción de la presión migratoria para reducir el crecimiento de población. Como consecuencia de los problemas de envejecimiento, volvió a su idea original, considerando que la migración selectiva es más beneficiosa que la estimulación de la natalidad para resolver los problemas.
 
Paul Gebrands, como portavoz del Club de Diez Millones, no está de acuerdo con ninguno de los dos. Aplaude ante el envejecimiento.35 Lo mismo pasa con el demógrafo G. Beets36 del Instituto Demográfico Interdisciplinario, que también lo considera como una contribución oportuna a la reducción de la superpoblación actual. No siente nada por una política demográfica, tal y como se denominó anteriormente. Gerbrands37 está a favor de una política demográfica activa pero en sentido negativo: una mayor limitación de la presión demográfica a través de incentivos fiscales, la anulación o limitación de medidas de control de nacimiento, fomento de una media de un hijo por familia, como en China, una política de admisión extremadamente restrictiva y la sustitución de nuestra economía de crecimiento por una de reducción. El pensador de izquierdas, A. van der Zwan38 no va más allá de una limitación de la ayuda familiar a dos hijos y sólo se dirige a los menos favorecidos. Una pregunta intrigante al respecto, es si será posible formular un tamaño óptimo de la población. ¿Qué criterios hacen falta para determinarlo?39
 
El Ministro holandés de Juventud y Familia A. Rouvoet se arriesgó en este campo, al hacer un llamamiento en vistas de los gastos del envejecimiento para pensar en una cifra de natalidad deseada por mujer. Esto sólo llevará a una presión demográfica mayor en un país que ya se consideraba como lleno. Para un crecimiento y tamaño demográficos estables se requiere una natalidad de 2,1 hijos por mujer. En este momento se trata de una media de 1,7. Las primeras reacciones de la Segunda Cámara al respecto eran de rechazo sin más.  El demógrafo anteriormente mencionado, Beets, señala que en caso de una natalidad de 2,1 hijos por mujer, se aumentaría la población anualmente con 30 a 40.000 niños.
 
9. Despolitización del problema demográfico
¿Cómo se deben afrontar los problemas complejos y delicados de la sostenibilidad? Es sorprendente que el problema demográfico se ignore por temor a las consecuencias. Es también el caso en la visión liberal anteriormente citada (nota 5) sobre sostenibilidad. Con esa visión se pretende demostrar desde la política liberal que los problemas con el medio ambiente ya no son una cuestión típicamente de izquierdas. Como dijimos anteriormente, en esta edición se pretende relacionar los problemas demográficos explícitamente con una reflexión renovada sobre la pregunta de cómo reaccionaríamos ante los problemas de desarrollo sostenible, señalando que los problemas demográficos tampoco son una cuestión típicamente de derechas. Una reflexión al respecto, relacionada con los problemas de sostenibilidad se considera en esta edición como una responsabilidad común que va más allá de los límites de partidos políticos y como tal se despolitiza. Esperamos lanzar un debate abierto al respecto, donde se planteen todos los diferentes puntos de vista y enfoques.


  1. Véase entre otros temas J.C. Noordwijk-Van Veen, ¿Administrador de fincas o caballero bandido?, Boletín del Club de Roma, Erasmus Liga, marzo de 2004
  2. Véase J. Berkouwer, Desarrollo sostenible como problema mundial, Civis Mundi, 3, 2002; G.A. van der Wal, Modernidad y sostenibilidad – una relación sostenible, Civis Mundi, 3, 2002; y M. van Hulten,  ¿Tras nosotros el diluvio?, Civis Mundi, 3, 2002
  3. Véase una obra similar: J. Gray, Un mundo con menos personas es la mejor receta contra el desastre climatológico inminente, NRC Handelsblad, 26/27 de enero de 2008
  4. Véase C.L.C. Richert, Sostenibilidad liberal, Teldersstichting, 2007
  5. Véase Berkouwer, Van der Wal y Van Hulten, loco citato (nota 3)
  6. Véase el 4º informe de medio ambiente GEO (Global Environmental Outlook), publicado en 2007 por el UNEP, el servicio medioambiental de las Naciones Unidas
  7. P.R. Ehrlich, Bomba demográfica, 1968; P.R. Ehrlich y A.H. Ehrlich, La explosión demográfica, 1991
  8. M. Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, 1920
  9. Véase entre otros temas G.A. van der Wal, ¿Una nueva medida de la existencia? Algunas consideraciones sobre el estilo de vida actual desmesurado, en: W.A. Arts e.a., Tempora mutantur, 1992, p. 127 e.v.; y D. Geldof, Consumimos hasta reventar, 2007
  10. Véase entre otros temas H. Dagevos y G. Munnichs (red.), La sociedad obesogénica. Perspectivas sociales con respecto al sobrepeso, 2007
  11. A. Kleinknecht, La resurección inesperada de Keynes, NRC Handelsblad, 28 de enero de 2008
  12. Según un enfoque tecnocrático más moderado que tiene eco no sólo en el movimiento medioambiental sino también en el gobierno, puede bastar con el fomento de un modo de producción y consumo ecológicamente responsable, a través de la introducción de tasas, convenios, informes de efectos sobre el medio ambiente, etc. Por otra parte existe la idea de los supuestos pensadores verdes radicales que buscan las causas de la crisis ecológica en los fundamentos del orden social, y por lo tanto estiman necesario un cambio estructural social fundamental. Sin embargo, este radicalismo se topa con una gran resistencia. Incluso se tacha de ecofascismo. Véase para este enfoque radical F. Janssens y U. Melle (red.), Pies en la tierra – Pensadores verdes radicales, 1996
  13. Véase A. van Witteloostuijn e.a., Es hora de una verdadera política medioambiental, NRC Handelsblad, 13 de marzo de 2007
  14. M. van Hulten, loco citato  (nota 4), p. 150
  15. Véase Crecimiento demográfico y responsabilidad social, Publicación de Wiardi Beckman Stichting, 1955
  16. Véase la entrevista con él en Nederlands Dagblad, 3 de febrero de 2007, p. 11 (Los europeos cometen suicidio demográfico)
  17. Véase R. Israëli, La tercera invasión islámica, 2007
  18. M. Steyn, Es la democracia, estúpido, Opinio, 12, 22 de marzo de 2007
  19. P. Huys, Cristianismo y cristiandad, Nucleus, diciembre de 2006
  20. Véase F.-X. Kaufmann, Reducción de la sociedad. De la limitación de la población y sus consecuencias, 2005
  21. Véase bv. M. Lauman, La reducción demográfica es la mayor amenaza para Rusia, Internationale spectator, octubre de 2007
  22. Véase la entrevista con él en la revista mensual NRC Handelsblad, marzo de 2004, p. 68
  23. P. Gerbrands, No es una cuestión de ética, en: P. Gerbrands e.a., Diez millones de personas como tamaño demográfico sostenible, 2006, pp 111-112
  24. Véase T. De Ruyter-Van Steveninck, Sobre población y sobrepoblación, Liberaal reveil 1998.
  25. Véase entre otros temas H. Ghorishi, R. Lubbers y N. Tahir, Celebrar la entrada de emigrantes, sáqueles todo lo que puedan ofrecer, que es mucho, NRC Handelsblad, Opinión y Debate, p. 19, 27/28 febrero de 2007
  26. Véase P. de Waart, Lucha humana contra el terrorismo, en: S.W. Couwenberg (red.), De la Guerra Fría a la guerra contra el terrorismo, Civis Mundi libro anual de 2007, pp. 113-114
  27. Véase R. Muskens y F. Bieckmann, Migración circular. Creando un círculo virtuoso, The Broker, 1, 2007, pp. 10-14
  28. Véase Los Países Bajos como sociedad de inmigración, WRR, octubre de 2001; e Inmigración y la Economía holandesa, Oficina Central de Planificación, junio de 2003
  29. Véase entre otros temas L. Delsen, El precio de la migración laboral no sube al cielo, NRC Handelsblad, Opinión y Debate, 3/4 de febrero de 2007, p. [x]
  30. Véase J. Wets, Miedo de la ‘bomba demográfica’, en: Problemas de seguridad internacional desde la perspectiva holandesa, Libro anual de Paz y Seguridad, 1996, p. 95; Véase para un resumen de la densidad demográfica por país por km2: P.J. Gerbrands e.a., obr. cit. nota 17, p. 51 con 484 personas por kilómetro cuadrado los Países Bajos encabezan la lista.
  31. Citado en J. Pen, Experiencias de lleno, en: P.J. Gerbrand e.a., Diez millones de personas como tamaño demográfico sostenible, 2006, pp. 12-13
  32. Véase F.-X. Kaufmann, obr. cit. (nota 20)
  33. B. van Praag, Los holandeses deben tener más hijos, NRC Handelsblad, 7 de julio de 2003
  34. D.J. van der Kaa, No se puede comprar a los hijos, NRC Handelsblad, 10 de julio de 2003
  35. P.J. Gerbrands, loco citato (nota 2), pp. 43-46
  36. Tomado de El docente debe hablar de bebés, NRC Handelsblad, 22 de julio de 2005, p. 2
  37. P.J. Gerbrands, Mi país de muchos y completo, 2003
  38. Véase la entrevista con él titulada Maldecir en la iglesia de izquierdas, Rotterdams Dagblad, 4 de octubre de 2003
  39. Véase Iniciativa para formular criterios para una política demográfica, Fundación del Club de Diez Millones, 1997

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