Overpopulation Awareness is the website of Fundación El Club de los Diez Millones

Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Lunes, 08 Marzo 2010 12:15

¿LemingS con un pasaporte?

Prof. dr. ir. R.A.A. Oldeman, antiguo catedrático de cultivo y ecología forestal en la Universidad de Wageningen

 
El término superpoblación se utiliza demasiado a la ligera cuando se supone que todo el mundo sabe de lo que s
e trata. Todos sabemos lo que significa pero cada uno a su manera. Es una confusión verbal. A continuación explicaremos exactamente lo que implica el concepto.
 
Curvas demográficas
En el colegio aprendimos que el mundo hasta Napoleón, es decir, hasta 1800, tenía una población poco densa, seguida por una población que crecía a un ritmo cada vez más rápido. Se dice que los griegos primitivos no sabían contar bien cuando hablaban de estimaciones como la del antiguo griego Xenofón que relataba historias de ejércitos persos de cientos de miles de soldados. Sin embargo, esta valoración es errónea.
 
Un estudio de Jean-Charles Pichon (1973), basado en los censos antiguos de Roma y China, indicó que existía una población mundial de aproximadamente tres mil millones de personas en el siglo III después de Cristo. Según los historiadores como Montesquieu (siglo XVIII) la población mundial ascendió a la misma cifra alrededor del año 1100. Después, la población descendió drásticamente. En 1580 quedaban sólo 400 millones. A continuación comenzó a aumentar paulatinamente. Las advertencias religiosas para una alta natalidad datan de la época posterior a la peste negra, malas cosechas, incendios y guerras. Hasta 1930 no se vuelven a alcanzar los tres mil millones.
 
La curva demográfica es realmente una curva de dientes de sierra. Tiempos de crecimiento hacia la cumbre seguidos por una época estable y una nueva decadencia a valores inferiores.
 
Las ciencias forestales muestran la misma evolución. El último milenio se deforestó en todas partes. En Sudamérica, por ejemplo, se encuentran capas de carbón vegetal en diferentes profundidades debajo de la “selva virgen”. La “selva inalterada por el hombre” es otro engaño.
 
El nacimiento, crecimiento y decadencia de las civilizaciones coinciden con el aumento y reducción de la cantidad de habitantes. En períodos de fuerte crecimiento se elogian los conocimientos científicos y la tecnología (Egipto, alrededor de 2000 ante Cristo; Egipto y Grecia alrededor del año 0; y también ocurre en nuestro tiempo). Tras un período de una población estable seguido por una decadencia, se pasa a unos períodos religiosos. Los tiempos de decadencia son oscuros y catastróficos para el hombre. Hasta muchos años después, no se quiso saber nada de la “oscura Edad Media”.
 
Éste es el marco para nuestra lucha por una población de 10 millones. Cualquier holandés que no lo entiende, es un “lemming con pasaporte”. Nuestra población se acerca a la cumbre de un diente de sierra de la curva. No podemos esperar que se produzcan unas curvas de crecimiento simples con un control de la naturaleza. Sería un engaño.
 
La curva de dientes de sierra de las cantidades de población es inevitable
Las curvas de dientes de sierra están presentes en todas las poblaciones naturales de plantas y animales. Sin embargo, muchas personas creen que las cantidades de población se mantienen estables en la naturaleza. Estas creencias se basan en parte en el recuerdo colectivo de las grandes extinciones de hace siglos. De este modo, la población estable o creciente se ha establecido como norma, aunque no se basa en ningún fundamento.
 
En los parques naturales se alimentan los animales en el invierno, evitando la reducción natural de la población de ciervos y jabalíes tras un invierno duro. Incluso se prohíbe la caza, para evitar las curvas de dientes de sierra. En el ámbito de las plantas se evita la reducción de la población sobre todo en los cultivos alimenticios. Menos cultivo implica hambre y mortalidad en la población humana. En 1845 - 1847 la peste de la patata eliminó la cosecha entera de patata en Irlanda. La población contaba en 1841 con 8,2 millones de personas. Casi la mitad murió y un cuarto emigró a América. En 1976 la población todavía era de 4,4 millones.
 
Lo anterior demuestra la mala gestión humana de las concentraciones de animales y las terribles consecuencias de las malas cosechas. Las especies de animales con ojos grandes y llamativos apelan a la fibra sensible de los humanos. Su excesiva protección no se fundamenta en ningún argumento acertado. Algunas especies proliferan cada vez más, como los zorros y los grajos. Otras poblaciones se reducen, como la del gorrión. La protección de animales y plantas, que en sí es necesaria, es contraproducente si se lleva a cabo con el método actual.
 
Dos de las causas más potentes de los problemas demográficos de los humanos son la sentimentalidad y el temor. El pánico oculto ante el hambre es tremendo, basándose en los relatos de los supervivientes del invierno del hambre de 1944-45. Además, nos identificamos con varias especies del mundo de los animales, por pura sentimentalidad. Sin embargo, algunas especies se aborrecen sin razón. No existe ninguna asociación para la protección de la culebra y tampoco para varias especies de plantas, pero sí existe para el ciervo. El temor y la sentimentalidad son malos consejeros. Son muy diferentes a sus polos opuestos, que son realmente necesarios, como la previsión, amor y respeto por todos los seres vivos, incluyendo a los humanos.
 
Poblaciones humanas, otras poblaciones, superpoblaciones
En tiempos de guerra se descubren los mayores inventos. El ordenador surgió de las máquinas de direccionamiento de la defensa antiaérea de los aliados. El temor ante el hambre es un motivo significativo para declarar la guerra a la naturaleza cruel, para domarla y poder alimentarnos de forma sostenible. La lucha por la vida (struggle for life) de Darwin representa los pensamientos belicistas del hombre y no la evolución natural.
 
El empleo de la tierra por los humanos implica una guerra. Todo lo necesario se conquista y se somete a un control. El resto no es importante mientras no nos conmueva. El término de la guerra se refiere a poblaciones y no a personas. Hay una diferencia fundamental entre el asesinato, que es una responsabilidad de un individuo y las muertes de guerra, según una decisión colectiva de congelar temporalmente las prohibiciones normales. Raramente se considera esta idea cuando una población, que representa la razón de ser de todos sus miembros, está amenazada. El motivo es nuevamente el temor. El neerlandés es la única lengua europea con una palabra aterradora para la muerte en combate: “sneuvelen” o “sneven”.
 
No es una casualidad que los Países Bajos desempeñasen un papel de liderazgo en el aumento de la producción mundial en la industria agrícola desde 1945, cuando se alcanzó una población de 10 millones. El informe de Mansholt es una clara muestra de ello. Tampoco es una casualidad que tras la intensificación de la industria agrícola en el mundo, comenzasen a decaer todos los bosques “naturales”, sabanas, estepas y mares.
 
En una sociedad humana no se trata de la simple supervivencia. La ayuda internacional, limitada a “techo, pan y ropa” a menudo resulta insultante. La expresión de los pensamientos, como la música, arquitectura y gastronomía es humana. El alimentarse, reproducirse y dormir son actividades que compartimos con los animales. Al aproximarse a la cumbre de un diente de sierra en la curva, se produce primero un aumento de la población, incrementando el ingenio y la prosperidad. Se inventan armas. Galilei, por ejemplo, trabajaba en un depósito de armas. Descubrió la trayectoria de los planetas, comparándola con la de las balas de cañón.
 
La primera solución para los problemas demográficos es la conquista de territorio para repartir a las personas del país (el notorio “Lebensraum” (espacio vital) de los Nazis). Esto conlleva migraciones y colonizaciones. Al acercarse a la cumbre del diente de sierra, las circunstancias dirán. Los inventos se orientan hacia la intensificación de la producción en las tierras disponibles. Si la producción llega a un límite, se retoman las guerras, inventando nuevas y más sofisticadas armas. A veces se producen guerras civiles, reduciendo la población desde dentro, como fue el caso de Pol Pot.
 
La superpoblación se basa en la relación entre tres conceptos: la cantidad de habitantes, la superficie de las tierras disponibles y la lista de deseos de la población, en una determinada civilización del intervalo histórico correspondiente.
 
En los Países Bajos los problemas de la curva de dientes de sierra son evidentes. Los dilemas se solucionaban por períodos de guerra o de ideas creativas, de forma alterna. La memoria colectiva recuerda los últimos "tiempos o siglos de oro". Actualmente la superficie nacional ya no puede crecer mediante la conquista. Tampoco se puede seguir aumentando la producción del país. En cierto modo vivimos en un estercolero que comienza a oler mal. El paisaje más común en nuestro país se denominó en alguna ocasión la “estepa cultural”. Todo el bosque holandés ha sido plantado por el hombre. Apenas un par de bosques surgieron por accidente y “de forma natural” de las reservas naturales de Oostvaardersplassen y Lepelaarsplassen.
 
Es cierto que vivimos en tiempos de oro, repletos de ideas e inventos. Sin embargo, la superficie y el empleo de las tierras alcanzan el límite de sus posibilidades. Sólo se podría influir en la cantidad de habitantes. Actualmente se está produciendo una situación bélica interna, donde cada vez más personas mueren por excesos de alcohol, drogas o violencia "sin sentido"; una respuesta primitiva del léming con pasaporte.
 
El verdadero pasaporte del léming
La revolución de 1968 ha acabado con viejas estructuras e ideas. Ya no eran aptas para dirigir correctamente la sociedad mundialmente cambiante, sobre todo por la superficie limitada y el crecimiento incontrolado de la población.
 
El verdadero pasaporte de nosotros, los lémings, son realmente nuevas soluciones para problemas clásicos. En los Países Bajos se pretende limitar nuestra lista de deseos, sin éxito. ¿Quién quiere prescindir de su coche o su barco de vela, o aceptar un sistema sanitario limitado? Sólo era posible economizar bajo regímenes totalitarios o religiosos, como los de los emperadores chinos o de los monjes budistas. Funcionaba durante siglos o milenios, con un cierto mérito de sostenibilidad.
 
En nuestra lista de deseos incluimos, en letras mayúsculas, LIBERTAD, DEMOCRACIA, BIENESTAR, PROSPERIDAD, JUSTICIA. Son conceptos demasiado inmaduros y contraproducentes en nuestra sociedad actual. La clave para una política de población saludable reside en la inversión de la aplicación de nuestros deseos. En vez de ser regalos de los Países Bajos, estos poderes deben convertirse en el motor para hacer funcionar correctamente a los Países Bajos. Sólo es posible si los consideramos en el contexto de nuestra sociedad.
 
Ya no se trata de “obtener justicia” sino de “hacer justicia y recibirla al mismo tiempo”. Ya no es querer ser ricos, sino esforzarse para ser ciudadano de un país próspero. Ya no es “beneficiarse de que otro pague mis cuidados" sino "cuidarse mutuamente”. Ya no es “poder para mi partido”, sino poder para todos nosotros, al que todos se someten por las buenas. Ya no es “mi libertad es hacer lo que quiero”, sino nuestra libertad, hacer conjuntamente todo lo conveniente y necesario y dejarlo a cargo de los mejores.
 
Todo el mundo entiende la palabra corrupción, aunque tiene numerosos significados diferentes. En latín quiere decir “disolución, descomposición”. No hace referencia al dinero sino a la decadencia de la honradez, solicitud, compasión y similares. En el párrafo anterior se ha indicado siempre primero la forma corrupta y luego la forma que debería reinar entre las personas.
 
El progreso de ideas corruptas o muertas a modos de vida renovados y vivos conllevará soluciones para el problema demográfico. El primer paso es la reflexión sobre los problemas para incluirlos en los libros escolares, en CD o en páginas web. La generación escolar actual deberá solucionar el problema de la población en la práctica. Ahora más que nunca su educación para ser personas de reflexión y compasión, es esencial para superar la fase de los lémings con pasaporte.
 
 

World population